Texto: Isaías 41:8-10
¿Hay salida cuando todo está en contra? ¿Cómo avanzar cuando todo se complica? Hoy nos vamos a centrar en como seguir adelante y disfrutar de nuestra vida a pesar de las circunstancias que puedan querer apagarnos.
Si leemos el texto mencionado y estudiamos el contexto histórico, social y político del pueblo de Israel veremos que ellos estaban una vez más en medio de graves problemas. Pero aún así, Dios les da una palabra de aliento. Cuando uno está en medio de una situación muy difícil lo que Dios nos da es una promesa y si nos aferramos a ella seguramente veremos como todo se va resolviendo.
En medio de la batalla, Dios les habla y les dice que eran sus elegidos, sus amados. A pesar de que estaban recibiendo las consecuencias de su desobediencia, Dios los llamaba amigos.
Y esto es muy curioso porque Dios llama a Abraham su amigo, luego Jesús llamó a sus discípulos amigos (San Juan 15:14-16) pero a la tercera persona de la trinidad no se le mencionan amigos. Esto es porque si verdaderamente te lo propones, hoy puedes tener la plena certeza de que tú eres su amigo! Nosotros somos los amigos del Espíritu Santo!
Dios está buscando personas fieles, entregadas, consagradas para llamarlos sus amigos. A pesar de la densa oscuridad en la que estamos viviendo en la realidad, es cuando la iglesia más tiene que brillar.
Entonces, ¿qué nos mantiene felices a pesar de todo lo que se nos viene en contra?
Nº 1- Dios promete Su presencia.
“No temas porque YO estoy contigo”
El Señor les dice que no tengan temor porque Él mismo estaría con ellos. No importa lo que hayas echo para no merecerlo, Él lo hará igual porque te ama y a través de la cruz del calvario hoy eres justificado. Y por inmensa gracia y amor nunca te desamparará sino que siempre irá en tu ayuda! Él cumple lo que promete!!
Si Dios te prometió que va a tomar control de tu economía, de tu familia, de tu futuro entonces espéralo porque ¡Dios cumple lo que promete!
Muchas veces nos desanimamos porque tratamos de razonar a Dios de acuerdo a nuestro tiempo y nuestra manera de solucionar las cosas. Según nosotros, Dios no hace lo que le pedimos. Pero tal como le sucedió a Lázaro (San Juan 11:1-44), en lugar de ir a orarle antes de que muera, se quedó dos días más donde estaba porque para Dios no era demasiado tarde. Cuando llegó al sepulcro de Lázaro ya habían pasado dos días desde su muerte. ¿No hubiese sido más fácil orar por un enfermo que resucitar a un muerto? Sin embargo, Dios nos dice: Yo no pienso como humano, soy eterno. ¡Nunca llego tarde!
Nº 2- Dios promete su persona.
“No desmayes porque YO soy tu Dios”
Aquí hace referencia a la importancia de que el pueblo conozca quien es verdaderamente el Señor. En ese momento vemos que lo enviaban a Moisés para saber que les quería decir Dios. Pero le decían a Moisés que vaya solo porque ellos estaban lejos. Tenían tanta incredulidad, tanta duda, tanto pecado que mientras Moisés se acercaba, el pueblo se alejaba. La realidad es que no buscaban verdaderamente a Dios sino que estaban esperando solamente sus obras, sus milagros y su alimento.
¿Qué estás buscando de Dios?
¿Sus manos o su persona?
Uno viene a la iglesia para conocer más de Jesús, para aprender a andar en sus caminos y por consecuencia recibe el milagro que está necesitando. Pero no es al revés.
Es Su persona la que nos fortalece, nos anima y nos sustenta.
La escritura habla de quien es Jesús. Toda autoridad le ha sido dada en los cielos y en la tierra. Y con ese poder y con esa autoridad vive en tu vida!
Nº 3- La promesa de su poder.
“Yo te esfuerzo, siempre te ayudaré y te sustentaré con la diestra de mi justicia”
El Dios que está contigo es poderoso! No hay ningún conflicto que él no pueda resolver. No busques solamente la resolución de tu problema, busca Su gloria y te va a sorprender!
Mateo 6:31-33 Busca el rostro de Dios, Su gloria, Su presencia, Su persona y verás luego Su poder en tu vida!
Dios no te ha dado un espíritu de temor sino de poder! Ese poder del Señor es para sanarte, renovarte y ungirte!
Isaías 40:29-31 El Señor te levantará y te dará nuevas fuerzas! Y tal como dijo Jesús en San Juan 14:12 veremos cosas mayores en este tiempo!
Es por eso que si estás viviendo algo que no te deja en paz, es tiempo de buscar a Dios de todo corazón.
Él nunca te dejará solo remando la barca, sino que cuando se levante la tormenta, también estará allí para socorrerte.
Debemos buscarlo y adorarlo por sobre todas las cosas y a pesar de cualquier circunstancia. Dios está a tu lado para mostrarte que no estás solo, que SU presencia misma está en tu vida y que tiene todo el poder para renovar tus fuerzas!
Preguntas de reflexión:
1. ¿Crees que Dios cumplirá las promesas que te ha hecho?
2. ¿Tienes temor?
3. ¿Qué clase de espíritu ha puesto en ti?
4. ¿Qué diferencia hay entre buscar la persona de Dios o buscar sus manos?
5. ¿Qué significado tiene la frase “Dios te esfuerza”?
6. Entonces, ¿cómo ser feliz aún en medio de vientos contrarios?
Principios de vida:
Tiempo de callar
En Eclesiastés 3:7dice que hay tiempo de hablar y también un tiempo de callar. Decir algo sin pensar o por una emoción muy fuerte es algo que pasa, pero cuidado porque en un segundo se puede decir algo que lastime y esa herida puede tardar años en curarse. Vemos también en Proverbios 17:28 la importancia de cuidar nuestras palabras:
· Debemos callar cuando no tenemos que decir. Nuestras palabras lastiman. Tenemos que cuidar como usamos nuestras palabras. Si lo que estamos planeando decir no va a bendecir a la otra persona, es mejor no decir nada.
· Callar de amor. Es no señalar los errores de los demás y los defectos. No estar señalando a los demás en lo que hacen mal. Hay tiempo de hablar y hay tiempo de callar. Cuando uno ve los defectos y lo calla, aunque podría decirlo, a eso se le llama callar de amor. En lugar de acusar, es mejor orar y confiar en que Dios abrirá los ojos de esa persona y le hablará mucho mejor que nosotros para que cambie. Dios siempre convence mejor de los errores que nosotros mismos. De lo contrario nuestras palabras pueden mortificar a otras personas y eso hace mucho daño.
· Callar para una mejor comunicación. Es necesario para que el otro hable también. El Señor nos dio una sola boca y dos orejas, porque tenemos que oír más de lo que hablamos.
· Callamos ante Su presencia. Para oír la voz del Espíritu Santo hay que estar quietos, es una voz suave, imperceptible y casi no se escucha. Muchas veces se manifiesta con mucho ruido y mucha autoridad pero también hay veces donde una vida cambia por un susurro de Dios. Hay que estar muy quietos y callados para poder oír su voz.
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