Texto: Marcos 11:22-26
Si hablamos de fe, podemos encontrar dos tipos de ella: la espiritual y la natural. Hay una gran diferencia entre la fe bíblica y la fe natural; la primera tiene que ver con un don de Dios mientras que la segunda nace del buen corazón de una persona, de las buenas intenciones y del buen deseo del alma para que todo mejore.
Hoy veremos la clave de la fe bíblica, con sustento de la Palabra y lo que significa estar del lado de Dios, porque estar de su parte es estar del lado del Rey de Reyes y del Señor de los Señores cuyo reino es gozo, paz y justicia.
En Marcos 11:22-26 se habla de la fe y lo que ella produce. Pero también habla del perdón, que aparentemente no tendría nada que ver con el contexto sin embargo, el Señor lo enseña como algo fundamental al momento de orar.
El problema de la falta de perdón, no condiciona nuestra fe sino que provoca una barrera de separación en la comunión con Dios. En vano es hablar de la fe, si antes no hay una disposición para perdonar. La Fe que Dios ha depositado en ti es muy fuerte pero antes es importante que se caiga la barrera del rencor y el odio.
A veces podemos decir ¿Por qué Dios no me escucha? ¿Por qué las cosas no suceden? Aquí puede haber una clara explicación, tal vez hay un freno espiritual que te impide estar en comunión con el Padre. El Señor dice que antes de orar y de declarar hay que ahondar en el corazón y dejar que Dios nos limpie de nuestros pecados (1 Juan 1:9).
¿Por qué no recibo lo que pido?
El poder de la fe bíblica, aunque algunos dicen que la fe es como un cheque en blanco firmado por Dios donde cualquier cosa que esperemos, pasará, sin embargo y lamentablemente esta afirmación no tiene sustento bíblico. Las Escrituras dicen que todo lo que pidas de acuerdo a la voluntad de Dios, de acuerdo a su palabra vendrá mientras que lo otro es una media verdad y las medias verdades terminan provocando frustración. Si pides algo que no está en la base bíblica, entonces es muy probable que también no encuentres respuesta.
Si estamos de acuerdo con Dios entonces la fe bíblica será un milagro. 1 Juan 5:14.
También tenemos otra versión de las Escrituras donde se refiere a este mismo pasaje como: “Tengan la fe de Dios”.
¿Qué es la fe bíblica?
Nº1-La fe bíblica es un milagro
El hombre nace sin fe y Dios le da una medida de ella.
Jesús dijo: “Tengan la fe de Dios” pero para tenerla, primero hay que ser salvos y luego recibir este regalo. Efesios 2:8 La palabra don es regalo. Lo primero que tenemos que entender es que nos fue dada una fe milagrosa. Ya tienes fe, si miras Romanos 12:3 verás que dice que Dios te repartió fe. Si creemos es porque Él nos dio la fe para creer y para vivir en victoria; para avanzar y crecer espiritualmente.
Esta fe no es la fe natural, de las buenas intenciones sino que es una fe espiritual la cual va acompañada con demostraciones de poder. La fe es la certeza de que aquello que no se ve, se verá pronto.
La misma fe que tenía Jesús es la que Dios te ha dado a ti también. La misma fe que calmaba tempestades, que sanaba enfermos es la que tienes ahora en tu corazón.
Solo cuando tenemos la fe de Dios nos podemos enfrentar al mundo espiritual, sin esa fe no estamos autorizados a entrar a ese mundo y reclamar las promesas.
Hay ejemplos de personas en la Biblia de hombres de fe tales como Josué (Josué 10:12-13), Abraham (Génesis 22), Ezequías (Isaías 38:1-8) o Caleb (Josué 14:12) que pusieron en marcha, no una fe de buenas intenciones sino un fe milagrosa, basada en la confianza y el temor a Dios. Estos hombres aprendieron a caminar por fe y pudieron experimentar que lo que Dios les decía era posible.
El objeto de la fe
Jesús al decirles que tengan la fe de Dios les estaba diciendo que tengan una constante dependencia de Dios y que le obedezcan. Si le crees al Señor y también le obedeces en sus mandamientos verás sin duda las respuestas a tus oraciones.
Por otro lado, el objeto de la fe también es que veamos de manifiesta la persona de Dios. Ya no estás más solo sino que Dios protege tu vida y vela por tus verdaderas necesidades. En 1 Pedro 5:7 vemos como Dios nos cuida.
Asimismo, a través de la fe, Dios tiene tesoros y recursos de bendición para ti. En
Filipenses 4:6 habla de que no estemos ansiosos sino que confiemos en Dios para entregarle nuestras cargas y preocupaciones. Y si se cierra una puerta es porque otra mayor se está por abrir!
Dios preparó un destino de bien y no de mal para ti. Dios es un galardonador de los que le buscan y está más interesado en culminar la obra en ti que tú mismo. Él quiere que llegues a la meta!
Nº2-Dios imparte su fe para ver lo imposible.
Algo sobrenatural está pasando. En el principio creó Dios los cielos y la tierra y el Espíritu se movía sobre la faz de la tierra. Cuando se movía (otra palabra es incubaba) estaba dando a luz algo. De la misma manera algo está por pasar, en estos días estamos incubando el despertar espiritual. Antes estábamos desanimados pero ahora estamos hambrientos de Dios! porque estamos incubando un avivamiento!
Lo que Dios depositó hace un tiempo atrás está por salir a la luz! Cuando una mamá está por dar a luz, tiene que enfocarse en su embarazo para que su bebé nazca. De la misma manera tenemos que enfocarnos en dar a luz el avivamiento! Es tiempo de interceder, creer, obedecer, perdonar, amar! Dios está por soltar algo!
Todo lo que Dios dijo que iba a hacer en los últimos tiempos, lo va a cumplir!
Tenemos que enfocarnos en Él y en su reino.
Aunque vengan las preocupaciones y los problemas, no te llenes de ansiedad, de angustia porque si estás en constante inquietud, Dios no puede hacer lo que tiene que hacer. Es tiempo de enfocarse, estar quietos y hacer lo que Dios nos envía a hacer. Tenemos que dar a luz lo que tenemos dentro!
Si leemos Isaías 58:9 veremos que Dios está presente en nuestra vida.
Dios no vuelve atrás sus promesas ni se olvida de lo que prometió. Tienes que declararla y creerla en tu corazón, lo que Dios determinó se va a cumplir. En Isaías 46:10 se declara que Dios cumplirá su plan. El que comenzó en nosotros un plan, lo completará. Filipenses 1:6
Nº3-Pero por otro lado, tenemos los obstáculos de la fe bíblica que no permiten que esta crezca en nuestras vidas:
a) La incredulidad. La duda es estar dividido interiormente, vacilando. Cuando oramos por alguien tenemos toda la fe, pero cuando el problema es propio a veces dudamos.
b) El egoísmo no permite que uno reciba bendición. Jesús dijo que buscáramos primeramente su reino y todo lo que necesitáramos vendrá por añadidura. (Salmo 37:4 y Mateo 6:33)
c) La falta de perdón levanta una barrera entre tu vida y Dios. Aunque sea una pequeña situación, si lo dejamos pasar puede terminar destruyendo la vida espiritual.
La fe de Dios requiere que el corazón esté libre de dolores del pasado. Debemos ser agradecidos por haber recibido como regalo la fe de Dios y juntamente con ella, también el don de la salvación. Es por eso que viene un tiempo de gloria y avivamiento a tu vida! Pide lo que estás necesitando, prepara tu corazón para que se complete el plan de Dios en tu vida. Cree que Jesús te ha dado su fe y recíbela. Esa fe milagrosa transformará las circunstancias acercándote a él. Que no haya nada que pueda limitar la fe de Dios en tu vida. Todo aquello que detenga la bendición, la tristeza, la depresión, las ofensas, el rechazo, la crítica, la murmuración es tiempo de dejarlo atrás. Perdona porque Dios quiere darte más. Confiesa lo que hay en tu corazón y cree porque algo sobrenatural se desatará sobre ti!
Preguntas de reflexión
1- ¿Cuál es la diferencia entre la fe bíblica y la fe natural?
2- ¿Te has sentido herido por alguien? ¿Qué sientes cuando recuerdas ese hecho? ¿Hay rencor o hay perdón en tu corazón hacia esa persona?
3- Nombra algún personaje bíblico y comenta su historia brevemente. ¿Por qué lo elegiste?
4- ¿Cuáles son los obstáculos de la fe? ¿Te sientes identificado con alguno de ellos?
5- ¿Tú también has recibido la fe milagrosa, la de Jesús?
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