La semana pasada estuvimos hablando de esta misma serie de clases acerca de “Cómo marcar la diferencia” y tocamos el tema del compromiso. Y a modo de repaso, podríamos resaltar que para marcar la diferencia es necesario que vivamos apasionados por Cristo y tengamos coraje para defender la fe. Que no nos detengamos en el desarrollo de la valentía al animarnos a enfrentarnos con nuestros errores, estar dispuestos a pedir perdón y a cambiar de actitud.
Si el deseo de tu corazón es vivir para Dios, entonces eso me va a llevar a tomar compromisos para con el Señor y también nos llevará a defender la iglesia, predicar, ser de testimonio y multiplicar la obra de Dios.
Hoy nos centraremos en el último punto de esta serie y es que para marcar la diferencia se necesita gente que viva en integridad.
Tenemos el ejemplo del Titanic. En 1912 parecía el barco invencible por su revolucionaria ingeniería naval. Los ingenieros habían diseñado el casco dividiéndolo en compartimientos, de tal manera que si se averiaba uno de ellos, el agua no llegaría al resto y el barco podría mantenerse a flote tranquilamente. Sin embargo en su primer viaje, rumbo a Nueva York un gran iceberg dañó la integridad del casco y el barco se hundió dejando un saldo de más de 1.500 personas sin vida.
De la misma manera hay personas que dividen su vida en diferentes compartimientos, es decir, se comportan de una manera en la iglesia y de otra en su familia o con sus amigos. Hablan de una manera en un lugar y se ríen de otros chistes en el otro, creyendo que esta dualidad no afecta a las demás áreas de su vida.
Sin embargo, la integridad significa ser indivisible, de una sola pieza. El señor nos habla de vivir una vida de integridad, de no tener mal testimonio en un lado y ser muy espiritual en el otro. Para marcar la diferencia en este tiempo, se necesitan cristianos íntegros.
Entonces nos podremos hacer las siguientes preguntas:
1) ¿Por qué es importante la integridad?
a. La integridad es importante porque agrada a Dios. En Proverbios 3:32 habla acerca de que Dios se acerca al íntegro de corazón. Dios es uno, indivisible, no miente y no cambia, por lo cual espera que uno también viva en la verdad. Los caminos torcidos destruyen las vidas. En Josué 1:8 el Señor recomienda a su siervo que guarde los mandamientos divinos en todas las áreas de su vida y de esa manera todo le saldría bien.
b. Porque afecta a los demás. Si vives como Dios quiere tu integridad bendecirá a quienes te rodean. En Proverbios 20:7 habla de que cuando alguien vive una vida agradable al Señor, forma una herencia valiosísima para sus hijos. Es más, en Proverbios 11:11 afirma que una ciudad puede engrandecerse por el impacto de las personas rectas. No esperes el cambio del gobierno o de aquellos que no conocen a Dios, sino comienza por ti porque allí comienza el cambio! (tal como el caso real de Almolonga, Guatemala).
c. Bendice la propia vida. Es más fácil vivir en integridad que vivir en la mentira. En Proverbios 11:5-6 las Escrituras nos dicen que es más fácil servir a Dios y ser sinceros que estar calculando donde estoy para portarme de tal o cual manera. Sin dudas, es estresante vivir ocultando, en cambio cuando uno es igual en todos lados, el camino es más suave.
2) ¿Cómo vivir en integridad? Lo segundo que podemos llegar a preguntarnos es como llevar a la práctica la integridad, lo cual es simple: viviendo en la verdad, pues esta es la que te hace libre. En Efesios 4:15 y 4:25 resalta la importancia de hablar sinceramente, pero con amor.
Cuando no hay verdad lo primero que se corta es la confianza. Porque cuando aparece una mentira, se producen heridas. Pero la verdad sin amor es dañina y puede destruir a una persona si no está preparada para recibirla. La verdad que salga de nuestros labios debe estar envuelta de amor y respeto y su fines siempre tiene que ser el de levantar y edificar y no el de destruir.
La verdad no es un arma para terminar de liquidar a una persona. Es más, a veces el amor se calla y ora. Tenemos que aprender a decir la verdad con amor.
La hipocresía se asemeja a los compartimientos del Titanic. En las primeras obras de teatro se podía ver a un solo actor cambiando, en cada escena, de caretas. Aunquee era la misma persona, podía representar varios roles. Y a este personaje se lo llamaba “hipócrita” Hoy en día, no nos gusta la gente hipócrita. Entonces, debemos guardarnos de la falta de sinceridad, de las mentiras, del hablar mal de otros cuando no está presente ya que esto en lugar de edificar mi vida y a la iglesia, trae más pecado y destrucción. Nuestra tarea es ayudar al débil y no terminar de apagar su fe. Es tiempo de sanar el corazón y estar en paz con todos.
3) ¿Cómo mantenerse en integridad?
Para mantenerse íntegro es necesario que guardemos nuestro corazón y veamos con quien pasemos nuestro tiempo. En 1 Corintios 15:33 la Palabra nos alerta acerca del peligro de las malas conversaciones. Cuidado a quien le prestamos el oído y pedimos consejo. ¿Cómo quedo luego de estar con esa persona? ¿Siento ganar de rebelarme o me quedo con bronca hacia otros? Cuida tu corazón y busca amigos que te ayuden a progresar y no al revés.
Todo tiene relación con todo. No particiones tu vida y busques agradar más a los hombres que a tu Dios. Busca la verdad y vivirás tranquilo sin tener que ocultar nada y sin temor a que te descubran. La verdadera integridad es como eres cuando nadie te ve.
Preguntas de reflexión:
1) ¿Crees que eres la misma persona dentro de la iglesia que fuera de ella? ¿Hay compartimientos es tu vida?
2) ¿Por qué es importante la integridad?
3) ¿Es posible mantenerse integro?
Año 2010
IEPyM
Pastores Walter y Lidia Larroza

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