jueves, 11 de noviembre de 2010

Lección de célula Nº4 de Noviembre: “Como mantener la pasion por Dios”

Dios no es una fuerza universal e impersonal, sino que es una persona. Aunque no lo veamos, pues es espíritu, está esperando que tengamos una relación personal con Él. ¿Cómo lograrlo? ¿Cómo acercarse a Dios?

Una vez, esto mismo se lo preguntó un hombre y fue a Jesús para saber cómo podía llegar a agradar a Dios y acercarse a Él. Jesús se lo resumió en dos oraciones (Marcos 12:28-31):

1. Amar a Dios con toda tu pasión

2. Amar a la gente como a tu propia vida

Y por supuesto que luego podemos conocer los grandes ejemplos de los patriarcas bíblicos, los profetas, los escritos sagrados pero para acercarnos a Dios debemos buscarlo con una entrega profunda y sincera, al mismo tiempo que debemos amar a las personas que nos rodean, más allá de sus defectos y virtudes.

Sin embargo, muchas veces puede ocurrirnos que la pasión por el Señor que sentíamos en un primer momento, poco a poco se va debilitando y terminamos viviendo la religión solo como una tradición, más que una forma de deleite diario.

Dios quiere que puedas buscarlo otra vez con toda tu pasión.

Es por eso que Él espera que vivas un cristianismo con todo. A mayor batalla, mayor victoria y aunque las tinieblas estén a tu alrededor, ¡sobre ti amanecerá su luz!

Dios quiere llevarte a amarlo con todas tus fuerzas, a servirlo con pasión y a obedecerle en todo. Es tiempo de pasar al siguiente nivel espiritual, a una nueva dimensión en la fe!

Y en cuanto a la pasión, podemos hallarla en un científico que pasa días y noches analizando un experimento o un atleta que aún contra la lluvia intenta romper su propio record, pero la pasión por Dios supera todos lo demás. Todos los logros obtenidos en esta vida, los estudios y el conocimiento son muy provechosos y más si los ponemos al servicio del Señor.

En 2 Timoteo 1:6 el apóstol Pablo lo motiva a su discípulo Timoteo a no descuidar el don de Dios que había sido depositado en su corazón. Lo que hemos recibido, debemos cuidarlo y mantenerlo siempre vivo. No perdamos lo más importante que es la comunión con Dios; es por eso que tenemos que volvernos a enfocar nuestra atención en el Señor y en su Palabra.

En Levítico 6:12-13 Dios dejaba en claro una demanda para los sacerdotes: debían cuidar el fuego del altar, no debía apagarse ni de día ni de noche y para ello, las cenizas tenían que ser removidas para que nuevos leños volvieran a encenderse. El sacerdote tomaba ese compromiso y de esa manera, el fuego nunca se extinguía. Pero ¿qué ocurre cuando en nuestro corazón el deseo por leer la Biblia u orar se va entibiando? ¿Cuándo ya no buscamos su presencia como antes? A continuación veremos cuales son las 7 causas de que el fervor por Dios se vaya apagando:

  1. No tener una razón definida para vivir. Cuando uno pierde el foco, las muchas actividades y el cansancio van apagando la pasión por buscar la presencia del Espíritu Santo. Sin embargo, cuando uno conoce el plan que Dios ha diseñado para su vida tiene un motivo para el cual levantarse cada mañana, pues sabe que lo esperan desafíos y victorias por concretarse. El Señor ha diseñado un plan perfecto y si sigues en este mundo es porque hay un propósito con tu vida!
  2. Perder la alegría de servir. Cuando uno pierde el gozo por ser de bendición a los demás, de ser un instrumento en las manos del Maestro es porque algo no está yendo sobre sus rieles. Servir a otros es parte de agradar a Dios y cada vez que uno acerca su mano a un necesitado (material o emocional) se lo estamos haciendo al Señor.
  3. La falta de una buena organización con nuestro tiempo. La vida del sacerdote era cuidar que el fuego del altar no se apagara. Dios te ha dado un fuego especial en tu corazón y tienes que cuidarlo. Busca darle tiempo al Señor para adorarle, para meditar en su Palabra, para venir a las reuniones en la iglesia, los grupos y consolidar tu fe y verás como la pasión vuelve a resurgir.
  4. Pecados sin confesar. Las malas decisiones y las costumbres pecaminosas nos van alejando de Dios. Sin embargo el Señor está esperándote con sus brazos abiertos (1 Juan 1:9) para perdonarte y limpiarte si tienes una actitud de arrepentimiento. Si confiesas y quitas las cenizas, el Señor pondrá nuevos leños para que tu altar esté siempre encendido!
  5. Conflictos sin resolver. A menudo enojos del pasado, situaciones que han quedado sin charlar se van acumulando y se van transformando en amargura y rencor. Y termino criticando a otros cuando en realidad mi vida está repleta de errores. Es por eso que debemos enfrentar todo lo que ha quedado sin resolver y limpiar nuestro corazón de cenizas del pasado. Cuando uno tiene un corazón sano, de su boca solo salen palabras de bendición. Pero cuando uno guarda resentimientos, de su boca brotan palabras de crítica y enojo. Deja que de tu boca salgan palabras de amor y verás como cambia tu familia y tu entorno!
  6. La soledad. A veces las heridas o las injusticias vas haciendo que uno deje de estar en comunión. Sin embargo esto no hace más que agravar los problemas. Dios siempre buscó que su pueblo permaneciera unido y por lo cual hay mucha bendición en las amistades cristianas sanas. El pedir ayuda y consejo es bueno y nos ayudará a mantenernos firmes a pesar de cualquier tormenta.
  7. Tener un espíritu debilitado. Las rutinas, los problemas, las presiones pueden ir desenfocándonos de Dios y correr nuestra vista a lo material. Esto va de a poco, apagando el fuego y la pasión por Dios. Todos vivimos circunstancias que nos pueden debilitar momentáneamente, pero luego de buscar ayuda en Dios y en la iglesia, podremos salir siempre fortalecidos y en victoria!

Por todo esto, busca crecer en la fe, procura fortalecer tu relación con el Espíritu Santo y nunca permitas que tu pasión se vaya entibiando. Busca estar activo y unido en la iglesia para que el fuego del compromiso se vuelva a encender. Si has cometido errores, no vivas en el fracaso sino levántate y busca ayuda con un corazón arrepentido y verás como recibes renuevo y fortaleza. Cambia la crítica por el amor en tu entorno y entrégale las injusticias en su mano. Hoy Dios quiere darte algo nuevo y poderoso de su parte!

Preguntas de reflexión:

1) ¿Cuáles son los dos grandes mandamientos para agradar a Dios?

2) ¿Por qué es tan importante amar a la gente para acercarse al Señor?

3) ¿Sientes hambre por más de Dios y su Palabra? ¿O crees que todo era mejor en el pasado?

4) ¿De qué hablas en tu casa? ¿Te resulta fácil criticar?

5) ¿Qué espera Dios de ti?

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