jueves, 11 de noviembre de 2010

Lección de célula Nº 1 de Noviembre: “Como caminar con Dios”

Texto: Génesis 5:22 – 24

Este es el tiempo para dejar todo peso del pasado, todo fracaso o culpa de lado. Si vemos el caso de Abraham, quien obedeció a Dios al ser guiado para dejar la tierra de Harán cuando el Señor le decía (Génesis 12:1-2): “Yo te voy a llevar a una nueva tierra donde nadie te conocerá y apenas llegues allí, te bendeciré y haré de ti una gran nación (hoy en día es la nación de Israel)”, podemos ver que aunque Dios le dijo que se apartara de su parentela, él se llevó consigo a su sobrino Lot, quien le trajo muchos dolores de cabeza.

Abraham se preparaba para lo nuevo pero el pasado lo frenaba

Abraham estaba encontrándose con un nuevo comienzo, una nueva tierra, pero Lot pertenecía al pasado. Y como consecuencia de esto, tuvo que solucionar muchas cosas que de haberle hecho caso a Dios tal cual se le había sido indicado, no hubiera tenido que sortear en su camino. Esto nos deja ver que muchas veces comenzamos el año con todas las expectativas, con todas las ganas pero que también cargamos con nuestras frustraciones pasadas que no nos permiten avanzar. Este es el tiempo para que comencemos a caminar con Dios, dejando de lado todo lo que nos estorba.

Justamente, hoy veremos la historia de un hombre que caminó con Dios, en Génesis 5:22-24. “Y fueron todos los días de Enoc trescientos sesenta y cinco años. Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios”.

En medio de tantas genealogías, es destacada la vida de un hombre que caminó con Dios.

Pero, ¿qué significa caminar con Dios?
El caminar con Dios hace referencia al tomar conciencia de que vivimos en su presencia; que nuestra vida debe dar testimonio de su persona a través nuestro. Cada día del año, es el tener su carácter, su pasión, es el vivir en sus enseñanzas y en su voluntad.

El libro de Efesios, en los capítulos 4 y 5, repite varias veces la palabra “andad”. El apóstol Pablo les dice a los hermanos de la iglesia de Éfeso que no se olviden de andar en amor, en humildad, conforme a la vocación de ser cristianos; andar en luz. Es por esto que es muy apropiado comenzar el año estudiando el testimonio de un hombre que caminó con Dios.

Dios quiere que comencemos este nuevo año proponiendo en lo profundo de nuestro corazón el caminar con Él cada día.

La presencia de Dios transforma milagrosamente nuestro caminar. Si antes caminábamos conforme a nuestra propia voluntad y decisiones, ahora sabemos que hay un camino superior por el cual debemos andar seguros de que nos espera la victoria para cada área de nuestra vida.

El camino que Dios ha trazado para nosotros es el mejor.

La palabra dice que Enoc propuso en su corazón caminar en el camino de Dios toda su vida.

Meditemos por donde y con quien estamos caminando

Este año es una oportunidad para proponer también en nuestro corazón, de una manera mucho más intensa y firme, el caminar con Dios cada día. Para esto, tendremos que preguntarnos cada noche: ¿Hoy he caminado con Dios? ¿Lo he tenido en cuenta en mis decisiones? ¿He estado en comunión con su presencia?

Esto es muy importante, la Biblia habla de meditar en como estamos enfrentando la vida (Hageo 1:6-7) donde en otras palabras dice: Medita en tus caminos, sembrás mucho pero cosechás poco, guardás mucho y a lo largo del año te das cuenta que no tienes nada, has abandonado la casa de Dios…

Necesitamos la capacidad de autorreflexión para corregir todo lo que nos aleje del plan de Dios para nuestra vida.

El Salmos 1:1-2 en resumen dice: “Bienaventurado es aquel que medita en su palabra”. Es aquel que tiene conciencia y evalúa si camina o no con Dios. Estamos viviendo en medio de una generación que se ha alejado de Dios y reniega de caminar con Él. Pero nosotros hemos decidido otro futuro, hemos decidido caminar con el Altísimo cada día de nuestra vida, porque un velo se nos ha sido quitado. Que bueno sería que aquellos que no creen puedan ver a través de nosotros que el caminar con Dios es real y maravilloso!

¿Es posible caminar con Dios?

Si es posible. Caminar con Él no es otra cosa que tenerlo presente a cada instante, no como aquellos que ponen su mente y corazón en lo material, en lo terrenal dejando de lado a Dios.

También están aquellas personas que luchan, se esfuerzan y después de haber creído que hacían lo mejor, se dan cuenta de que han perdido a Jesús en el camino. Veamos 2 Timoteo 2:7-8: “Considera lo que digo, y el Señor te dé entendimiento en todo. Acuérdate de Jesucristo, del linaje de David, resucitado de los muertos conforme a mi evangelio”

No lo dejes a Jesús en el camino

Pablo, en este pasaje, le habla a Timoteo, uno de sus colaboradores más cercanos diciéndole acuérdate de Jesús. ¿Puede uno comenzar el año caminando con Jesús y con el tiempo por distintas obligaciones que van surgiendo olvidarse de Él? Pablo le da este consejo a su fiel discípulo, porque sí es posible perder de vista a Jesús en el camino.
En la Palabra vemos que María y José, volviendo de las fiestas, perdieron de vista a Jesús cuando tenía doce años de edad. Veamos Lucas 2:41-49. Sus padres lo llevaron a la fiesta en Jerusalén pero al regresar en el medio del trayecto se olvidaron de Él. Al regresar a Jerusalén, lo encontraron en el templo asombrando a los eruditos de la ley. A nosotros también nos puede pasar lo mismo, tal vez estemos pensando que Jesús está con nosotros, pero lo hemos dejado atrás.

Es por eso que este es un buen momento para reflexionar como está nuestra comunión con el Señor y tomar decisiones que nos acerquen a Él. ¿Cuánto hace que no tienes un tiempo de oración? ¿Cuánto hace que no te humillas delante de su presencia y que oyes su voz en tu corazón?

¡Nunca dejes de vivir en su presencia!

Tal vez, por algunos problemas o distracciones o por la rutina misma hemos perdido de vista a Jesús. Pero lo cierto es que no podremos avanzar en este año si no tomamos un tiempo para detenernos y volver a encontrarnos con Él.


No permitas que tu corazón se enfríe, no dejes de caminar con Dios

En el Apocalipsis 3:15-16, la Biblia habla de corazones que se enfrían, de momentos donde la fe se vuelve rutina y también habla de exhortaciones donde nos dice que no nos quiere tibios! Dios quiere verte consagrado y rendido ante Él porque es la única manera de entrar en su presencia.

¿Por qué el Señor nos dice: Acuérdate de Jesús?

Porque Él es el centro, la piedra fundamental de todas nuestra decisiones. La Biblia debe ser el fundamento de todo lo que edifiquemos.

Podemos admirar la vida de Enoc, pero ahora es nuestro tiempo para comenzar a caminar con Dios.

Por fe podemos caminar con Él, por fe Dios puede hacerse realidad en nuestra vida, hacerse realidad en cada paso cuando declaramos que es un nuevo comienzo, caminando en amor y tomados de su mano.

Este es un buen momento para decir: Señor ¿qué cosas quieres que deje atrás?

Es el Espíritu Santo quien evalúa nuestro corazón. El salmista (Salmos 139:23-24) decía: “Examíname Dios y mira si hay en mí algún camino de perversidad, examina mi corazón”. Dios es quien conoce tu corazón y es por eso que Él es quien puede llevarte por el mejor camino.

El caminar sin Jesús, es vivir en angustia. María y José al encontrarse con Jesús le dijeron que habían estado angustiados mientras no lo encontraban. Quienes caminan por la vida sin Cristo, viven llenos de angustia, de ansiedad y frustración. Pero cuando uno se encuentra con Dios, encuentra también el plan, el propósito para cada uno de nosotros.

El andar con Dios transformará tu vida!

La Palabra del Señor nos habla de un grupo de hombres que estaban escondidos en una cueva llamada Adulám (1 Samuel 22:1-2). Ellos estaban en derrota, llenos de deudas y temor. Hasta que se encontraron con David. Y estando él con ellos, el espíritu que estaba en David los contagió a tal punto que terminaron pidiéndole que les de lo que tenía en su corazón. ¿Qué era lo que tenía David a diferencia de ellos?

David tenía comunión con Dios. Y supo guiarlos a lo mismo, por lo que de ser los despreciados terminaron siendo conocidos como los valientes de David. Sabemos que uno de ellos, Sama (2 Samuel 23:11-12), tenía una herencia plantada con lentejas, que los filisteos, el pueblo enemigo por excelencia, querían conquistar, pero era tanta la autoridad y la determinación que defendió su terreno y Dios le entregó la victoria.

Esto nos enseña que al caminar con Dios nos transformamos en sus valientes, en sus instrumentos. Lo que hoy es fracaso, Dios lo quiere transformar en alegría, en metas cumplidas y en gozo! El Señor te va a entregar la victoria en todas las áreas de tu vida. Solo debes poner tu mirada en Él y tomarte de su mano cada día. Si Dios está en ti, si lo sigues en todo y te guías por su Palabra, entonces este será el año de la manifestación de su poder como nunca antes! Serás una inspiración para muchos! No te enfríes, busca a Dios y camina con él para entrar en un nuevo tiempo!

Preguntas de reflexión:

1-¿Sientes que has dejado las frustraciones y el pasado de lado? Si no es así, ¿Cuándo decidirás hacerlo?

2- ¿Qué significa el caminar con Dios? ¿Estás viviendo así?

3- ¿Has dejado a Jesús en el camino?

4- ¿Qué ocurre con aquellos que se determinan a caminar con Él? ¿Estás preparado? Dios lo quiere hacer contigo!!

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