sábado, 5 de noviembre de 2011

Lección de célula Nº4 de Noviembre: “Reconociendo nuestra dependencia de Él”

Texto: Mateo 5:6

La persona cristiana es una persona dichosa, feliz, porque tiene fe. Es quien le cree a Dios y está tranquila sabiendo que hay un plan perfecto para su vida, puesto que sus propósitos son absolutamente perfectos y siempre se cumplen.

Sin embargo, a veces no confiamos en que Dios tiene todo bajo control y nos desesperamos. A menudo podemos caer en intentar resolverlo todo en nuestras fuerzas, de acuerdo a nuestra experiencia y capacidad. Y esto no nos lleva al mejor resultado, pues al no lograr lo deseado, aparece el cansancio y la frustración.

Déjalo a Dios, ser Dios.

Él es todopoderoso y sabe cuál es el mejor camino. Solo debemos confiar, y poner la mejor actitud en obedecerle y servirle.

Dios desea que seamos cristianos dichosos y que vivamos en plenitud. A Jesús lo invitaban a las fiestas (San Juan 2:1-2), justamente porque tenía un buen espíritu. No era un aguafiestas, sino todo lo contrario. Seguramente con una sonrisa y un espíritu afable, atraía a la gente con sus palabras llenas de vida. Cuando el Señor te toca, nunca vuelves a ser la misma persona porque su Palabra transforma hasta lo último de tu ser.

¿La máquina expendedora de milagros?

Para vivir en plenitud, hay que permitir que su proceso siga adelante en nuestro corazón. Hay un precio que pagar y una rendición permanente al Espíritu Santo que nos lleva de victoria en victoria. Lo que no se ha resuelto en años, no puede solucionarse en un par de minutos. Dios no es una máquina expendedora de milagros. El Señor es un Dios de procesos. Es por eso que en Mateo 5:3 habla de los pobres en espíritu. Ellos son los humildes, los que se dejan guiar por Dios y reconocen su necesidad de Él. Esto trae felicidad, pues el Señor es la fuente de nuestra fuerza. La oración es la que nos mueve de la nada a la abundancia.

Y asimismo, la expectativa nos lleva siempre a buscar más del Espíritu Santo. Trasladado esto al Antiguo Testamento y, para compararlo con nuestro tiempo actual, el templo constaba de varias habitaciones y secciones. El atrio, por ejemplo, era donde se encontraba el lavacro. Allí era donde se purificaban antes de entrar al Lugar Santo. Esto es un símbolo de la Palabra de Dios, que nos va trayendo revelación y nos va limpiando espiritualmente. Sin embargo, todavía estamos a las puertas. La presencia de Dios se manifestaba dentro del Templo, en el Lugar Santísimo, donde solo podían ingresar los más consagrados.

El hecho de conocer algunos pasajes de la Biblia, no es suficiente. Debemos ir por más, debemos anhelar tener un encuentro profundo con el Espíritu Santo y avanzar hacia la intimidad con el Señor. ¡Él desea que lo conozcas más! Jesús ha abierto el camino para que puedas entrar hasta lo más profundo en la presencia de Dios, solo debes creer y dejar que el Espíritu Santo te vaya guiando. Esta es la diferencia entre lo que ya hemos experimentado y todo lo que nos resta por descubrir.

Dios quiere volver a llevarte a tener hambre, pasión y necesidad por su presencia.

En Mateo 5:6 Jesús declara que son felices los que esperan más, porque será respondida su búsqueda. Felices los que tienen hambre y sed por las cosas de Dios.

En lo natural, el hambre debilita. Nos hace ir en busca de alimento. En lo espiritual, ocurre lo mismo, cuando tenemos hambre y vamos en busca de alimento espiritual, lo que obtenemos es una respuesta de Dios que nos llena y nos renueva.

Hay muchas personas que comienzan bien, que se prometen fidelidad y respeto en el altar, por ejemplo, pero al aparecer las tormentas, solo piensan en dejar el barco. Si buscas de Dios, aún en momentos donde el sol parece haberse apagado, y la estabilidad desaparece completamente, es allí donde hallarás descanso en Jesús.

¿Qué es lo que nos mantiene apasionados por Dios?

Lo que te mantiene con expectativa y entusiasmo por ver milagros, son justamente los conflictos! Sí, aunque sea lo último que esperemos recibir, son los que nos ayudan a crecer y a vivir momentos inigualables con el Señor. Es allí donde vemos que solo Dios calma las tempestades y que cuando ya no nos quedan más fuerzas, es donde vemos como Él pelea por nosotros.

Bienaventurados los que reconocen su dependencia de Dios y lo dejan actuar en sus vidas. ¡De ellos son las victorias!

Sin embargo, muchas veces intentamos ser nuestro propio dios (en minúscula) y resolverlo todo de acuerdo a nuestra sabiduría humana y limitada. Es cuando decimos: “Yo sé como manejarme” y no buscamos la guía de Dios en absoluto.

El mayor problema de Jacob

Este fue el caso de Jacob, como estuvimos viendo en la Lección Nº2 de Octubre. Este personaje pensaba que era una víctima de la situación. Que como Dios no le había permitido nacer primero, él debía arreglárselas solo. Nadie pensaba en él, por lo cual, pasó su vida resolviendo sus conflictos a su manera, logrando cada vez resultados peores (la historia de su vida comienza en Génesis 25:19 al 32:21).

Tuvo problemas con su hermano, con su suegro, con sus cuñados. Todos lo rechazaban. Entonces él resolvía huir para salvar su vida. Sin embargo, el origen del conflicto estaba en él mismo. Hasta que no luchó por ser cambiado por Dios, el conflicto no se detuvo (Génesis 32:22-28).

Dios desea llevarte a un nivel de mayor crecimiento espiritual. Para que esto ocurra, solo debes dejar que sea Él el que controle la situación. Que sea Dios el que te defienda, el que guíe tus pasos y tus palabras. No pienses que todos están en tu contra, sino aprovecha la situación para buscar más y más de su presencia y experimentar un nuevo tiempo. Permite que el Espíritu Santo saque a luz lo que no te permite avanzar de tus propias actitudes, para que puedas ser purificado.

No te quedes en las puertas de todo lo que Dios tiene para tu vida, anímate a avanzar y a introducirte en una amistad profunda con tu Creador.

Es tiempo de reconocer tu dependencia a Dios, puesto que esto es lo que te llevará a experimentar milagros y ver como toda tormenta es poca cosa en sus manos. Déjate abrazar por su amor y su protección. Dios desea guiarte hacia un destino de bendición y plenitud.

Preguntas de reflexión:

  1. ¿Qué es lo que mantiene la pasión por Dios?
  2. ¿Cuál fue el verdadero conflicto de Jacob?
  3. ¿Qué significa ser un “dios con minúsculas”?

Año 2011

Iglesia Evangélica Pentecostal y Misionera

Pastores Walter y Lidia Larroz

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