miércoles, 7 de diciembre de 2011

Clase de célula Nº1 de Diciembre: “El poder de la declaración de la palabra de Dios”

Texto: Ezequiel 37:1-10

Es en tiempos de mayor necesidad donde Dios provoca las victorias más grandes. Imagínate que Dios te diga: -Prepárate porque voy a llevarte a un lugar muy especial donde voy a revelarte algo muy grande.- ¡Qué emoción! Este fue el caso del profeta Ezequiel. Sin embargo, al llegar al lugar indicado, lo único a la vista era un gran terreno lleno de huesos humanos totalmente secos.

Este valle, sin dudas, no era el del Salmo 23 donde David describe delicados pastos y aguas de reposo. Si no, que era una imagen desértica y de muerte. Manifestaba una lucha luego de un gran sufrimiento. Muchas veces, la vida nos trae situaciones, donde uno intenta hacer lo mejor posible, y sin embargo, las puertas se cierran y el dolor parece no tener fin. Aún así, debemos aprender a disfrutar de las victorias y también a sacar provecho de los momentos difíciles.

Aunque cueste afrontarlo a veces, en los momentos de mayor batalla también se presentan situaciones de mayor gloria y revelación. El Señor le mostró al profeta la real condición de ese valle y luego le preguntó si contemplaba la posibilidad del cambio. ¿Era posible poner en orden tal caos? ¿Es posible hoy ordenar tu vida?

Lo que hoy ves no es lo que va a permanecer, sino lo que Dios disponga realizar con ello. Él es poderoso para sacarte de esa lucha y transformarla en victoria. Aunque hoy veas el dolor y el fracaso, Dios está viendo la oportunidad de manifestar su gloria!

¿Hay esperanza? ¿Cómo se produce el cambio? A continuación veremos cuales son las tres verdades que se presentan en el proceso del cambio:

1) La voz de Dios manifestándose. Esa voz que nos dice que no todo está perdido, que todavía se puede seguir adelante. Es ese sentir que nos imparte esperanza y unidad. Y es ese poder que puede transformar cualquier situación. Cuando Dios le preguntó al profeta si era posible volver a la vida a esas personas, Ezequiel respondió: -Señor Jehová, tú lo sabes.- En esta etapa de tu vida, también vas a ver la gloria de Dios. Él está dispuesto a transformar lo que hoy ves imposible, en una realidad. ¡Todavía hay esperanza! ¿Lo crees?

2) El poder de la declaración profética de la Palabra de Dios. Ese ejército seco y desparramado era totalmente imposible de volver a ponerse en pie. Se requería un milagro de verdad. Solo el soplo del Espíritu Santo pudo generar la vida donde no había ni rastro de ella. Esa misma intensidad y ese mismo poder son los que se mueven hoy aquí en el grupo! Dios le dijo al profeta que declarara vida y así lo hizo. De igual manera, aunque solo veas destrucción, dolor y caos, comienza a declarar que Dios es mayor que esa batalla. Hay poder cuando se proclama la Palabra de Dios! Hay promesas que están esperando a ser utilizadas por cada uno de nosotros! Si te dispones a creer y a declarar por fe, algo va a comenzar a suceder en lo espiritual. Sin embargo, no hay poder en la lamentación. El lamento es aquel que nos colma de excusas para conformarnos a estar deprimidos y desanimados, mientras que la declaración nos eleva a confiar y a vivir dependiendo de Dios. ¡Hay poder en la declaración! Cambia tu lamento por la declaración. ¡Dios es poderoso! En 2 Reyes 13:14-17 tenemos también el ejemplo de Joás, quien llegó a Eliseo, lamentándose por la derrota frente a sus enemigos. Sin embargo, el profeta lo llevó a cambiar su lamento por declaración de victoria. Aunque hayas pasado momentos de dolor y quebranto, hoy es tiempo de dejar atrás el pasado y declarar por fe que lo mejor está por venir!

3) El poder de Dios puede levantar un ejército de la nada. Ezequiel vio como el Señor podía traer vida en abundancia. Cambia la derrota y la queja en declaración. Dios es el mismo de ayer hoy y siempre! En San Juan 5:2-9 vemos la historia de un hombre enfermo de muchos años, casi acostumbrado a su dolor. Hasta que Jesús apareció en su vida y lo libertó de su aflicción. Dios conoce perfectamente tu necesidad y espera que pongas en práctica tu fe, porque hoy también puede cambiar tu situación!

¿Te animas a creer que tu vida puede ser transformada? Pues si lo crees, decláralo porque Dios es poderoso para sorprenderte! Sería más cómodo seguir lamentándose, e identificando la culpa de los demás, pero hoy Dios te desafía a creer y declarar confiando en que el mismo Espíritu que trajo vida a esos huesos secos, los ordenó y los puso en pie, es el mismo que hoy conoce tu situación y quiere glorificarse!

¡Esta es tu hora del milagro! No te quedes como estás, no te acostumbres al desorden. Levántate en fe y confía, declara y activa todo lo que Dios ya ha depositado en tu corazón. Dios comenzará a ordenar lo que está desordenado y soplará sobre ti para que comiences a experimentar su poder!

Preguntas de reflexión:

1) ¿Necesitas un milagro en tu vida? ¿Cuál (sé específico)?

2) ¿Quieres ver el cambio?

3) ¿Te animas a declarar por fe que viene la victoria?

Año 2011

Iglesia Evangélica Pentecostal y Misionera

Pastores Walter y Lidia Larroza

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