Texto: Génesis 26:18-19, San Juan 10:14-16
¡Qué lindo es recibir buenas noticias! Pero qué difícil es oír aquellas que no son tan agradables. Esto genera malestar y preocupación. Hoy justamente vamos a hablar de cómo mantener la esperanza y de cómo perseverar a pesar de la ansiedad y la angustia.
La profunda adoración a Dios provoca que los milagros sucedan.
Algo ocurre mientras levantamos nuestras manos y alabamos. Es allí cuando permitimos que nuestro corazón sea colmado de alegría y esperanza. Nuestro Cristo poderoso, sin duda, nos librará de cada batalla y nos guiará hacia la victoria.
Sin embargo, aunque sabemos que los planes de Dios son siempre de bien, las preocupaciones pueden opacar tal aserción y pueden lograr alejarnos de la paz de vivir en plenitud. Es por eso, que es tan importante aprender a entregarlas en sus manos confiando en que Él cuida de nosotros.
Cuando la preocupación ocupa nuestros pensamientos, no le damos lugar a la oración. Esto provoca, no solo que el problema continúe tal como está sino que además podemos caer en la exageración. En cambio, si comenzamos a confiar en un Dios que nos oye y le contamos lo que nos está aquejando, pidiéndole su ayuda, entonces ahí sí comenzaremos a ver los cambios. La preocupación solo agranda el problema, mientras que la oración nos guía a la solución.
Cuando estudiamos la historia de la iglesia, vemos como Dios siempre estuvo presente respondiendo la oración ferviente de aquellos que clamaban por un avivamiento en su generación. En esta, la era de la comunicación, vemos como el hombre se ha acercado a la celeridad del mundo digital y se ha alejado del clamor a Dios. Justamente los grandes avivamientos tienen que ver con un corazón que busca con pasión su presencia.
En el Libro de Mateo 9:1, vemos que Jesús nombra como “su ciudad” a Capernaúm. Aunque su ciudad natal había sido Belén y su lugar de crecimiento, Nazareth; su hogar era Capernaúm. ¿Por qué? Simplemente porque era allí donde había algo que le llamaba la atención. En otras comunidades no era tan bien recibido ni tan acepto como en ese lugar. Allí le abrían las puertas, sucedían incontables milagros y sobre todo, disfrutaban de su presencia.
¿Dónde disfrutas estar? ¿En qué lugar sientes que eres bienvenido? ¡Qué hermoso es presentarle al Señor un corazón dispuesto a creerle y a darle la bienvenida siempre!
Si lo escuchas, Dios siempre te guía a encontrar la bendición
Abraham subsistía en el desierto porque Dios lo guiaba a cavar y encontrar agua en abundancia. Sin embargo, los filisteos hicieron todo lo posible por hacer desaparecer las fuentes de bendición. Es como ahora, cuando volvemos felices luego de haber escuchado las Escrituras y alguien nos apaga la fe. No permitas que nadie ahogue tu esperanza. Dios tiene más para ti si continúas clamando por un milagro.
En Génesis 26:18-19 vemos la historia del hijo de Abraham, Isaac que luego del ataque filisteo resolvió destapar los pozos de su padre y heredó la bendición. Así se enriqueció hasta hacerse muy poderoso. Su herencia era el manantial de vida. ¡Así mismo nosotros también somos herederos de un pozo de bendición inagotable! ¡No permitas que el enemigo lo tape! Tú también puedes destapar el pozo de bendición si buscas su presencia con la misma determinación.
Los amigos que nos inspiran, el leer las Escrituras, el descansar en la fe, son armas espirituales que nos guían a vivir en lo sobrenatural. Hay mucho de la Biblia que ya conocemos, pero que no ponemos en práctica. Esto marca la diferencia.
Si Dios lo hizo con los grandes hombres que marcaron la historia, ¿cómo no va a hacerlo contigo? Si quieres más, este es el tiempo de buscar.
¿Qué es lo que apaga el avivamiento?
Hoy nos podemos encontramos con cosas que intentan apagar la fe y la alegría. Una de ellas es la ultra actividad, el estrés, la ansiedad, la agresividad, el rencor y la angustia. Es más, en el mundo hay como una atmósfera de angustia. Y a veces bebemos de ella. El Señor sabe donde te encuentras y, aún así, quiere que mantengas tu fe en sus promesas.
La gente anhela tener paz y felicidad pero no saben cómo hallarla. ¡Los creyentes saben muy bien esta respuesta! Entonces, es momento de depositar nuestra confianza en nuestro buen pastor y continuar más firmes que nunca.
La voz del Buen Pastor
En el Salmo 23, Dios nos enseña acerca de las responsabilidades de un pastor y por tanto, de los beneficios de estar bajo su cuidado. El saber que el Señor se ocupa de nosotros, nos trae descanso. Veamos las cuatro funciones de un pastor:
· Provee
· Protege
· Guía
· Corrige
En San Juan 10:14-16 la Biblia nos instruye acerca de que Jesús es nuestro buen pastor. Por tanto, Él va a proveerte lo que te haga verdadera falta, va a defenderte de lo que te intente lastimar, va a guiarte siempre hacia la bendición y va a corregirte, de ser necesario. ¿Lo crees? Si es así ¿de qué te preocupas?
Cada vez que pases por caminos difíciles, Él estará a tu lado para ayudarte a perseverar. Solo debes dejarte llevar y confiar en su amor. Las tormentas son solo lugares de tránsito. Sirven para aprender a depender de Dios, de su provisión, su protección, su guía y su cuidado. Por tanto, no te estanques en los problemas, sino sigue adelante; pues hay mucha bendición por delante.
En San Juan 10:27-29 se habla acerca de que las ovejas conocen y escuchan la voz de Dios y la siguen. No hacen caso a la voz del enemigo, ni del mundo, sino solo a la del Señor. Cuando alguien te diga que no vas a poder salir adelante, que nadie te quiere, esa justamente no es la voz de Dios que te anima a seguir adelante esperando ver milagros y maravillas. Vas a ser bendecido porque Dios así lo dispuso para ti. De cualquier batalla Él te va a rescatar y podrás ver que has sido prosperado al ciento por uno!
Las preocupaciones son las cuestiones que se escapan de nuestro control.
Lo que nos preocupa es lo que escapa a nuestra capacidad de resolución, lo que está fuera de nuestro control. Sin embargo, lo que te supera a ti, no supera a Dios. Él está contigo y nadie te podrá arrebatar de su amor y sus planes. Mantén tu corazón ligado a Jesús. Esta es una clase de alivio y de dirección.
Quienes viven preocupados, terminan por enfermarse puesto que nuestro cuerpo no está preparado para ello. Tenemos que aprender a confiar en Dios en las buenas y en las malas y vivir un día a la vez. En Mateo 6:11 habla de confiar en la provisión diaria (tanto material como también espiritual). Y cuando surjan las preguntas acerca de mañana, entonces será momento de creer en su Palabra y su eterna fidelidad. El Señor también estará allí. Hoy nos gozamos porque sabemos que todo está bajo el control de Dios y mañana, sencillamente, ocurrirá lo mismo.
Para concluir, en el Salmo 34:1-6 vemos la confianza del salmista. Hay pozos de bendición que se comienzan a abrir cuando confías en el Señor y le adoras. Las cargas y el pecado se comienzan a diluir cuando ponemos en práctica nuestra fe. Todo lo bueno que Dios ha planeado para ti es lo que va a hacerse realidad en tu vida. Anímate a orar específicamente por tu necesidad. Dios quiere quitarte la tristeza. Ana oró desesperadamente por un hijo (1 Samuel) y confió. A su debido tiempo, Dios le concedió a Samuel, el gran profeta. Clama por tus seres queridos, por tus amigos, por lo económico y Él abrirá las puertas que antes permanecían cerradas. Este es un tiempo de avivamiento, un tiempo para despertar espiritualmente y vivir en la plenitud. ¡Aleja la angustia de tu mente y permite que tu fe te lleve a ver grandes victorias!
Preguntas de reflexión:
1. ¿Cómo está tu corazón? ¿Le das lugar a la crítica y a la murmuración o descansas en la oración?
2. ¿Vienes aquí con hambre de ver a Dios manifestarse en tu vida?
3. ¿Oras creyendo en las promesas de bendición o tu oración se encierra en la queja y la derrota?
4. ¿Practicas la fe o le das lugar a la angustia?
5. ¿Cuáles son las 4 funciones de un pastor? ¿Crees que Jesús lo hará contigo?

No hay comentarios:
Publicar un comentario