Texto: San Lucas 13:10-16
“Enseñaba Jesús en una sinagoga en el día de reposo; y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar. Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad. Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios. Pero el principal de la sinagoga, enojado de que Jesús hubiese sanado en el día de reposo, dijo a la gente: Seis días hay en que se debe trabajar; en éstos, pues, venid y sed sanados, y no en día de reposo. Entonces el Señor le respondió y dijo: Hipócrita, cada uno de vosotros ¿no desata en el día de reposo su buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber? Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura en el día de reposo?”
Es importante remarcar algunos aspectos de este pasaje. Por ejemplo, la importancia de entender que en un corazón donde reina Jesús, el diablo no puede entrar.
Pero también la Biblia es muy clara cuando habla de que Satanás vino para oprimir a las personas y atacarlas. Esta mujer, si bien era una persona devota que pertenecía al pueblo de Dios, a lo largo de 18 años se mantuvo bajo una opresión física. Tenía muy poca movilidad por tener su espalda encorvada, lo cual le impedía trabajar y ser independiente; no sería raro que su aspecto provocara burlas y desprecio, sin embargo y a pesar de su condición, todos los sábados iba a la reunión en la sinagoga.
La perseverancia nos conduce a la meta
La enseñanza que claramente se desprende es que tenemos que estar preparados para recibir milagros y también para resistir en épocas de lucha hasta que el Señor te diga: ¡Eres libre!
Es vital saber que la ligadura es esclavitud. Al igual que la postura física de esta mujer, en lo espiritual el enemigo quiere mantenernos bajo opresión, haciéndonos creer que de los vicios, de los errores, del carácter, del temor no nos podremos librar jamás, lo cual es mentira si decidimos creerle a Dios.
Jesús vino para traer libertad
Viéndolo desde el lado espiritual, esta mujer había tenido algo que la había doblegado, que la había vencido. Mantener esta postura equivocada de esclavitud, no es de Dios. Nosotros nacimos de nuevo para ser totalmente libres! Es por eso que Satanás tomó en esta mujer un espacio de su cuerpo el cual mantuvo ligado a una enfermedad por muchos años hasta que Jesús dijo basta. Pero antes de encontrarse con él, ¿cuánto tiempo estuvo obedeciendo a temores, complejos y traumas? ¿Por qué fue incorporando a su vida su defecto sintiendo que ya era parte de ella?
Veamos tres aspectos fundamentales que nos explican y enseña este pasaje.
Nº 1- El dolor de esta mujer.
Ella padecía un dolor que le impedía moverse con normalidad. A nivel espiritual, muchas veces los cristianos tienen una postura en donde se doblegan, dejando de mirar la vida con una actitud positiva. Cuando uno comienza a doblegarse, lo único que hace es mirar hacia abajo. Es allí donde el diablo la convence de ver solamente lo malo, los errores de los demás, etc… Sin embargo, Dios quiere sanar esa actitud, quiere que en lugar de mirar para abajo, podamos mirar hacia arriba y ver así el obrar de Cristo en los lugares celestiales.
Si te sientes como esta mujer, si sientes que tu vida está doblegada, si tienes una actitud negativa hacia la vida, Dios hoy te quiere hacer completamente libre!
La Palabra de Dios en San Juan 8:36 dice: “Si el Hijo os libertare seréis verdaderamente libres”. El enemigo te quiere mantener en esclavitud pero la realidad es que él ya perdió toda autoridad. La Biblia también dice en San Juan 8:34 que: “El que peca es esclavo de aquello que lo lleva a pecar”, es decir, del diablo y de la carne. Sin embargo, Dios tiene mucho más de lo que imaginas para ti! No tienes que vivir siendo esclavo! Jesús vino al mundo para hacerte libre!
Esta mujer no estaba pasando una prueba solo física y espiritual, sino también estaba sufriendo socialmente.
Ella se consideraba una mujer socialmente fracasada, su vida era muy difícil de sobrellevar, todos la miraban al pasar y seguramente había perdido muchas de sus amistades. Es fácil imaginar que la gente que la amaba la había dejado de lado. Sin embargo, ella era fiel a Dios y aunque los años pasaban y la solución no venía, ella sábado tras sábado asistía fielmente a su sinagoga. El rol de todo hijo de Dios, es adorarle; no importa lo que estemos pasando. Dios es quien recompensa nuestra fidelidad. Tenemos que tener en cuenta que aunque parezca que no va a pasar nada, Dios siempre tiene una sorpresa. Tal como le pasó a esta persona que ese día, luego de dieciocho años, algo le pasó y su vida fue transformada para siempre! Es por eso que aunque muchas veces el enemigo venga a atacarte, tu victoria está en mantenerte fiel.
¿Quieres ser libre? Entonces mantente fiel y adórale con todo tu corazón.
Nº 2- Cuando menos lo esperaba, experimentó el toque del maestro
Después de 18 años de espera, de repente, en el día de reposo vino Jesús a ese lugar y cuando entró, ella pudo experimentar su poder. Ella había ido al templo solamente a adorar a Dios y el Señor le dio algo más: le dio la victoria total.
Cuando Jesús la vio, el poder de la resurrección se manifestó en ella diciéndole: “Mujer…”. Y esta simple palabra, era una actitud de compasión porque su aspecto seguramente generaba burlas y desprecio en la gente a su alrededor. Entonces, cuando Jesús la vió, la llamó “mujer” haciendo referencia a la creación de Dios que estaba por restaurar. Jesús pudo ver el valor de su vida y supo que el diablo la había atado por tanto tiempo. Fue así que le dijo: Mujer… eres libre de tu enfermedad.
De la misma manera, Dios hoy te dice: Eres libre de tu enfermedad! Eres libre de tus tristezas, de tus frustraciones, de tu dolor! Jesús te dice: Lo que te mantenía oprimido, hoy se va!
Jesús tocó a esta mujer y ella pudo ser sanada de su dolencia, pudo enderezarse, pudo volver a ver el cielo luego de tantos años. Es por eso que hoy tienes que dejar que Dios te toque, que te sane, que te libere y puedas otra vez mirar al cielo, dejando atrás los problemas terrenales y poder reconocer la grandeza de Dios. El Señor quiere que comencemos a ver la vida con una actitud positiva, sabiendo que Él está a nuestro lado todo el tiempo!
Nº 3- Esta transformación le trajo gozo y alegría.
Esta mujer no solo fue sanada sino que nunca más volvió a ser la misma. Recibió sanidad tanto física como emocional y social. Todo cambió en su vida porque tuvo una buena actitud, siendo fiel a Dios a pesar de su problema.
Entonces, ¿sientes identificado en algún aspecto con esta mujer? Dios te quiere sanar! Quiere que vuelvas a levantar tu mirada al cielo y que vuelvas a creer! No importa lo que pase, si Jesús está cerca de ti, toda tu vida va a recibir su bendición y su toque sanador!
Preguntas de reflexión:
1- ¿Cuál fue el error de la mujer que la mantuvo encorvada?
2- A pesar de su dolor, ¿qué hacía todas las semanas?
3- ¿Para qué iba a la sinagoga? ¿Qué sorpresa se llevó al encontrarse con Jesús?
4- ¿Para qué asistes a la iglesia?
5- ¿Sientes que eres perseverante en tiempo de lucha o fácilmente abandonas la batalla?
“Enseñaba Jesús en una sinagoga en el día de reposo; y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar. Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad. Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios. Pero el principal de la sinagoga, enojado de que Jesús hubiese sanado en el día de reposo, dijo a la gente: Seis días hay en que se debe trabajar; en éstos, pues, venid y sed sanados, y no en día de reposo. Entonces el Señor le respondió y dijo: Hipócrita, cada uno de vosotros ¿no desata en el día de reposo su buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber? Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura en el día de reposo?”
Es importante remarcar algunos aspectos de este pasaje. Por ejemplo, la importancia de entender que en un corazón donde reina Jesús, el diablo no puede entrar.
Pero también la Biblia es muy clara cuando habla de que Satanás vino para oprimir a las personas y atacarlas. Esta mujer, si bien era una persona devota que pertenecía al pueblo de Dios, a lo largo de 18 años se mantuvo bajo una opresión física. Tenía muy poca movilidad por tener su espalda encorvada, lo cual le impedía trabajar y ser independiente; no sería raro que su aspecto provocara burlas y desprecio, sin embargo y a pesar de su condición, todos los sábados iba a la reunión en la sinagoga.
La perseverancia nos conduce a la meta
La enseñanza que claramente se desprende es que tenemos que estar preparados para recibir milagros y también para resistir en épocas de lucha hasta que el Señor te diga: ¡Eres libre!
Es vital saber que la ligadura es esclavitud. Al igual que la postura física de esta mujer, en lo espiritual el enemigo quiere mantenernos bajo opresión, haciéndonos creer que de los vicios, de los errores, del carácter, del temor no nos podremos librar jamás, lo cual es mentira si decidimos creerle a Dios.
Jesús vino para traer libertad
Viéndolo desde el lado espiritual, esta mujer había tenido algo que la había doblegado, que la había vencido. Mantener esta postura equivocada de esclavitud, no es de Dios. Nosotros nacimos de nuevo para ser totalmente libres! Es por eso que Satanás tomó en esta mujer un espacio de su cuerpo el cual mantuvo ligado a una enfermedad por muchos años hasta que Jesús dijo basta. Pero antes de encontrarse con él, ¿cuánto tiempo estuvo obedeciendo a temores, complejos y traumas? ¿Por qué fue incorporando a su vida su defecto sintiendo que ya era parte de ella?
Veamos tres aspectos fundamentales que nos explican y enseña este pasaje.
Nº 1- El dolor de esta mujer.
Ella padecía un dolor que le impedía moverse con normalidad. A nivel espiritual, muchas veces los cristianos tienen una postura en donde se doblegan, dejando de mirar la vida con una actitud positiva. Cuando uno comienza a doblegarse, lo único que hace es mirar hacia abajo. Es allí donde el diablo la convence de ver solamente lo malo, los errores de los demás, etc… Sin embargo, Dios quiere sanar esa actitud, quiere que en lugar de mirar para abajo, podamos mirar hacia arriba y ver así el obrar de Cristo en los lugares celestiales.
Si te sientes como esta mujer, si sientes que tu vida está doblegada, si tienes una actitud negativa hacia la vida, Dios hoy te quiere hacer completamente libre!
La Palabra de Dios en San Juan 8:36 dice: “Si el Hijo os libertare seréis verdaderamente libres”. El enemigo te quiere mantener en esclavitud pero la realidad es que él ya perdió toda autoridad. La Biblia también dice en San Juan 8:34 que: “El que peca es esclavo de aquello que lo lleva a pecar”, es decir, del diablo y de la carne. Sin embargo, Dios tiene mucho más de lo que imaginas para ti! No tienes que vivir siendo esclavo! Jesús vino al mundo para hacerte libre!
Esta mujer no estaba pasando una prueba solo física y espiritual, sino también estaba sufriendo socialmente.
Ella se consideraba una mujer socialmente fracasada, su vida era muy difícil de sobrellevar, todos la miraban al pasar y seguramente había perdido muchas de sus amistades. Es fácil imaginar que la gente que la amaba la había dejado de lado. Sin embargo, ella era fiel a Dios y aunque los años pasaban y la solución no venía, ella sábado tras sábado asistía fielmente a su sinagoga. El rol de todo hijo de Dios, es adorarle; no importa lo que estemos pasando. Dios es quien recompensa nuestra fidelidad. Tenemos que tener en cuenta que aunque parezca que no va a pasar nada, Dios siempre tiene una sorpresa. Tal como le pasó a esta persona que ese día, luego de dieciocho años, algo le pasó y su vida fue transformada para siempre! Es por eso que aunque muchas veces el enemigo venga a atacarte, tu victoria está en mantenerte fiel.
¿Quieres ser libre? Entonces mantente fiel y adórale con todo tu corazón.
Nº 2- Cuando menos lo esperaba, experimentó el toque del maestro
Después de 18 años de espera, de repente, en el día de reposo vino Jesús a ese lugar y cuando entró, ella pudo experimentar su poder. Ella había ido al templo solamente a adorar a Dios y el Señor le dio algo más: le dio la victoria total.
Cuando Jesús la vio, el poder de la resurrección se manifestó en ella diciéndole: “Mujer…”. Y esta simple palabra, era una actitud de compasión porque su aspecto seguramente generaba burlas y desprecio en la gente a su alrededor. Entonces, cuando Jesús la vió, la llamó “mujer” haciendo referencia a la creación de Dios que estaba por restaurar. Jesús pudo ver el valor de su vida y supo que el diablo la había atado por tanto tiempo. Fue así que le dijo: Mujer… eres libre de tu enfermedad.
De la misma manera, Dios hoy te dice: Eres libre de tu enfermedad! Eres libre de tus tristezas, de tus frustraciones, de tu dolor! Jesús te dice: Lo que te mantenía oprimido, hoy se va!
Jesús tocó a esta mujer y ella pudo ser sanada de su dolencia, pudo enderezarse, pudo volver a ver el cielo luego de tantos años. Es por eso que hoy tienes que dejar que Dios te toque, que te sane, que te libere y puedas otra vez mirar al cielo, dejando atrás los problemas terrenales y poder reconocer la grandeza de Dios. El Señor quiere que comencemos a ver la vida con una actitud positiva, sabiendo que Él está a nuestro lado todo el tiempo!
Nº 3- Esta transformación le trajo gozo y alegría.
Esta mujer no solo fue sanada sino que nunca más volvió a ser la misma. Recibió sanidad tanto física como emocional y social. Todo cambió en su vida porque tuvo una buena actitud, siendo fiel a Dios a pesar de su problema.
Entonces, ¿sientes identificado en algún aspecto con esta mujer? Dios te quiere sanar! Quiere que vuelvas a levantar tu mirada al cielo y que vuelvas a creer! No importa lo que pase, si Jesús está cerca de ti, toda tu vida va a recibir su bendición y su toque sanador!
Preguntas de reflexión:
1- ¿Cuál fue el error de la mujer que la mantuvo encorvada?
2- A pesar de su dolor, ¿qué hacía todas las semanas?
3- ¿Para qué iba a la sinagoga? ¿Qué sorpresa se llevó al encontrarse con Jesús?
4- ¿Para qué asistes a la iglesia?
5- ¿Sientes que eres perseverante en tiempo de lucha o fácilmente abandonas la batalla?
Año 2009
Iglesia Evangélica Pentecostal y Misionera
Pastores Walter y Lidia Larroza
Iglesia Evangélica Pentecostal y Misionera
Pastores Walter y Lidia Larroza

No hay comentarios:
Publicar un comentario