miércoles, 11 de noviembre de 2009

Lección de célula Nº1 de Noviembre - "BIENAVENTURADOS LOS MANSOS"

Texto: SAN MATEO 5:38-48

El cristiano debe tener una actitud mansa, en primer lugar para con Dios y luego para con todos los que nos rodean. El Señor es el único que debe tener el control absoluto de nuestras vidas, de hecho Él es el dueño de nuestra vida, el que sabe cuál es el mejor camino a tomar.
La mansedumbre para con Dios
Cuando uno recibe a Jesucristo como Señor, comienza a ser la autoridad en nuestra vida. A veces reaccionamos de forma mansa y nos dejamos guiar por Él y otras veces, actuamos muy diferente, luchando porque nos parece que nuestra idea es mejor que la de Dios. El Señor aquí hace una invitación a todos los que están trabajados y cargados, a todos los que están quizás llevando otro yugo, esforzándose y pasándola mal. El Señor nos invita a llevar su yugo y aprender de Él que es realmente manso y humilde de corazón. Es interesante observar este pasaje donde Jesús se compara con un animal, con un buey y nos dice que nos ubiquemos al otro lado de la yunta, justo a su lado para aprender de su caminar manso y humilde.
Uno puede imaginar al Señor poniendo su mano sobre nosotros, como ese viejo buey entrenado, que sabe hacer su trabajo, diciéndonos que Él es el modelo a seguir y colocándonos a nosotros a su lado, sabiendo que somos todo lo contrario: maliciosos, altivos y orgullosos. Jesús está hoy a tu lado para enseñarte y guiarte.
Uno de los secretos más importantes de nuestra vida cristiana es el dejarse guiar por Dios y entender que el mejor camino para nuestra vida es el que nos marca Él. Su opción siempre es la mejor. Sin embargo, a veces peleamos con Dios. En lugar de obedecerle cuando nos dice algo a través de su Palabra, nos negamos porque no nos gusta lo que nos está pidiendo, no queremos pagar el precio y muchas veces preferimos seguir viviendo de la manera que consideramos correcta. De alguna forma, nos ponemos en el lugar de un animal que necesita ser domesticado, que necesita aprender mansedumbre y dejarse guiar. Por eso el apóstol Santiago dice en el capítulo 1 que debemos recibir con mansedumbre la palabra implantada en nuestros corazones, que ha de salvar nuestra alma. Esto quiere decir que no tenemos que pelear contra la Palabra de Dios, sino que tenemos que dejarnos guiar por ella.
El mismo Pablo, cuando iba camino a Damasco y se encuentra con el Señor, escucha que Jesús le pregunta: "Saulo, Saulo ¿por qué me persigues? Y a continuación le dice: "Dura cosa es dar coses contra el aguijón". Aquí también podemos verlo a Pablo identificándose con un animal dando patadas (coces) frente al aguijón del pastor que lo quiere guiar por el mejor sendero. De la misma manera, Él quiere guiarnos a nosotros y para eso nos necesita mansos. Dejarse guiar por Dios es lo mejor que nos puede pasar en la vida, siempre el Señor tiene la razón. Si bien nuestra naturaleza es rebelde, necesitamos sujetarnos al Señor porque Él es quien verdaderamente conoce nuestro corazón y nos quiere guiar a concretar nuestros sueños. Si Dios te está hablando, no le des la espalda, no camines en contra, déjate llevar por Él porque sus caminos te guiaran al mejor lugar.
La mansedumbre para con las personas
También hay otra manera de ver la mansedumbre y es con relación a nuestros padres y hacia nuestros semejantes.
Vamos a ver como Jesús expresa la mansedumbre en sus enseñanzas. Leamos Mateo 5:38 al 48 (ver).
Estamos acostumbrados a movernos en función de lo que nos corresponde, lo que merecemos y de lo que creemos que el otro merece o no. Generalmente es en estos términos donde nos relacionamos con los demás, pero de pronto viene nuestro Señor Jesucristo con una enseñanza diferente mostrando una óptica que va más allá de la ley, una ley superior: la gracia. Al referirnos a la gracia, estamos hablando de aquello que no merecemos pero sin embargo, Dios nos los da igualmente.
Dice la Biblia que los que pecaron están destituidos de la gloria de Dios. Es decir, que si el Señor no nos cubriera con su gracia, por la ley mereceríamos la muerte eterna. Jesucristo vino a establecer una ley superior y para esto, pagó la deuda, por amor. Es por eso que Dios espera que tengamos esa misma relación para con nuestros prójimos. En realidad tenemos una actitud muy abierta para recibir la gracia de Dios, el perdón inmerecido y demás bendiciones pero somos muy mezquinos para darles esa misma gracia a otros. Muchas veces pensamos más en nuestros derechos, defendiéndonos con un espíritu equivocado. El tener derechos y hacerlos valer, está muy bien pero no tenemos que dejar de lado al amor para poder relacionarnos así con el espíritu correcto. Debemos dejar en claro que nada es nuestro. Sólo somos administradores de los bienes de Dios y tenemos que hacerlo de la mejor manera. Pero cuidado, a veces podemos estar peleando por cosas que no son nuestras sino que le pertenecen al Señor. No nos adueñemos de lo que no nos corresponde.
Es inevitable que el mundo esté lleno de injusticia y que podamos ver situaciones que no nos agraden, cosas que no merecemos, y es allí donde comienzan a brotar sentimientos de amargura y totalmente contrarios a lo que Dios quiere poner en nuestro corazón. Es por esto justamente que Dios quiere que veamos a través de la perspectiva de la gracia. A través del sermón del monte, Jesús decía: "Oísteis que fue dicho, pero yo os digo..." Jesús vino a profundizar la ley. Es por eso que hoy quiere hablarnos de la importancia de la mansedumbre sincera. La persona mansa está totalmente rendida a Dios, no tiene nada que perder, no vive con angustia porque sabe que Dios lo defiende. Este es el principio de todo, no me preocupo por mi defensa porque Dios es quien mejor me defiende.
Acabamos de leer que Jesús dijo: “Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. Pero yo os digo:” Aquí el Señor está mencionando un texto de la ley de Moisés y se está refiriendo a que el cristiano no vive para la venganza, devolviendo lo que recibió sino para ser luz y amar aún a quien no me respeta. Este precepto del "ojo por ojo" fue utilizado en el tiempo de Moisés con el fin de limitar la venganza para que el daño sea solo equivalente, no superior a causa del enojo y la ira. Sin embargo, Jesús hoy no s enseña que la venganza ya no tiene que ser nuestra manera de vida sino que dice: “No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra”
Esto por supuesto no quiere decir que no podemos defendernos de algo personal o inclusive a nuestra familia, sino que va más allá de los hechos. Esto va hacia el corazón de la persona que dice por ejemplo: “Me golpeaste, ahora te la voy a devolver peor"
Ver Romanos 12:17-21.
Uno no puede justificarse delante de Dios diciendo que actuamos como malas personas porque los demás nos lastimaron, que somos malos esposos porque nuestras esposas no cumplieron su parte y demás. Dios nos dice que venzamos con el bien el mal, justamente de esto habla el sermón del monte: dale al otro lo que no se merece. De esta manera el amor va a ser más fuerte que el odio en mi corazón. El amor no es débil porque Dios es amor. Cuando uno vive conforme a la Palabra de Dios, trata de no entrar en esas peleas del ojo por ojo, porque en esos momentos se alinea con Jesús, quien siempre está a nuestro lado y sigue su ejemplo de mansedumbre y humildad de corazón. En ese instante, Dios comienza a pelear por tí esa batalla.
La mansedumbre produce paz en el corazón.
También dice el Señor: Hallareis paz para vuestras almas. Cuando uno es manso, encuentra paz porque no vive bajo este precepto de la venganza. El cristiano no vive para el dinero, sino que sabe que es un administrador de las cosas de Dios. Miremos el versículo 40. Aquí no quiere decir que no existe la propiedad material sino que hay cosas mucho más importantes que los bienes materiales. Si tu vida espiritual y emocional se va a desangrar por una túnica, regala la túnica y déjale también la capa. En el reino de Dios a veces es mejor perder momentáneamente para ganar mucho más, al final. Este principio espiritual lo encarnó justamente Jesús cuando se subió a la cruz. Entregó momentáneamente mucho pero ganó algo mejor luego.
El tema de fondo de lo que estamos hablando es ¿cómo vas a defender tus derechos? ¿con qué actitud? ¿se te va a ir la vida en eso? ¿O vas a dejarte llevar por la gracia y el amor?
En el versículo 41 dice: “y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos”. En el momento que Jesús comparte esta enseñanza, Israel se encontraba bajo el Imperio Romano. Los romanos eran ciudadanos de primera mientras que los extranjeros lo eran de segunda. Los israelitas no tenían los derechos de una persona romana. Dicen los estudiosos que cualquier ciudadano romano tenía el derecho de pedirle, por ejemplo, a un israelita que le cargara el equipaje una milla. ¿Te imaginas cuanto rencor había en esos corazones? No te detengas demasiado en las cosas de esta vida porque sencillamente no son tan importantes como para quitarte la paz. Dios quiere que disfrutes cada día de vida y si no lo estás experimentando, es porque algo no está bien, algo tiene que cambiar. El Señor tiene para ti una calidad de vida espiritual mayor.
También continúa diciendo: “Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses”. con esto está queriendo decir que debemos tener el corazón de Cristo quien se dio por nosotros por entero con un corazón dadivoso.
En el versículo 44 dice: Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen”
Es importante vivir la palabra de Dios. Aquí el Señor dice que hacer el bien a los que te hacen bien, es fácil. La diferencia está en hacer el bien a quienes no lo hacen contigo, bendecir a los que te hieren, a los que no son amables contigo. sin duda, este amor viene del cielo. Pero para que entre en tí este amor, ¿tendrás que perdonar primero? ¿Quizás tengas que decidir dejar de pelear y dejar que Dios defienda tu causa?
En Mateo 5:5 dice: "Bienaventurados los mansos porque ellos recibirán la tierra por heredad" Lo que estamos esperando de parte de Dios no lo vamos a recibir por merecerlo sino porque Él nos ama. Ese plan se está por cumplir en tu vida! Viene la bendición pero primero debes limpiar tu corazón de la amargura y los reproches. Entrégate a la gracia de Dios y se manso con los que te rodean, sin importar si lo merecen o no. Hazlo para Dios que sin duda te recompensará defendiéndote y protegiéndote llevándote al mejor lugar!!! Para terminar leamos el Salmo 37:1-37 (ver) que está estrechamente relacionado con esta enseñanza.

Dale lugar a la mansedumbre y verás como el ejemplo de Cristo crece en tu vida!


Preguntas de reflexión:

1- ¿Qué piensas de la mansedumbre? ¿Es para tontos o para sabios?
2- ¿Es fácil ser manso con quien no se lo merece? ¿Por qué?
3- Lo contrario a la mansedumbre, ¿qué es? ¿Te sientes identificado con algún sentimiento así?
4- ¿Cuál es la mejor defensa, la tuya o la de Dios?
2009
IEPyM
Walter y Lidia Larroza

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