Texto: Mateo 7:24-29 y Hebreos 11
¡Qué lindo es ver la lluvia salpicarlo todo… pero que intimidante es ver una fuerte tormenta sacudir una casa! Allí es cuando son bien valorados los cimientos de la vivienda para hacer frente a las amenazas de los torbellinos.
Los buenos cimientos
Para que la casa permanezca, tiene que ser edificada pensando en momentos de tormenta. De igual manera, un cristiano puede ser comparado con esto, cuando se afirma en Jesús como su cimiento firme. Tal como ocurre en la parábola del hombre que edifica su casa, nos encontramos en la vida con dos tipos de personas: Los prudentes y los insensatos.
Los prudentes son quienes edifican su vida sobre la roca, que es Cristo, mientras que los insensatos lo hacen sin mucho esfuerzo y con lo que tienen a mano.
La Biblia dice que Cristo es la roca, el cimiento. Si edificamos la fe basándonos en la experiencia del amor de la salvación y tomamos a Cristo como piedra fundamental, entonces estaremos firmes pase lo que pase.
¡El que lo tiene a Cristo, lo tiene todo! Él es quien llena todos los vacíos y aunque no veamos a nadie a nuestro alrededor siempre estará el Señor a nuestro lado. Tenemos acceso a esta experiencia espiritual de amor pleno. Y aunque vengan desengaños y batallas, siempre en Él tendremos apoyo y sanidad.
Cuando, en el texto de hoy, vemos la tormenta, estamos hablando de la vida misma. Pueden sobrevenirnos problemas y luchas pero si mi vida es edificada en lo espiritual, entonces toda situación que nos toque atravesar pasará y nosotros permaneceremos firmes.
Conocer la Palabra es estar afirmado en Cristo
Para ello es importante conocer bien nuestra roca. En el versículo 28 vemos como la gente se admiraba de cómo enseñaba Jesús. Y recordando lo ocurrido cuando él, siendo de 12 años, se quedaba preguntando y aprendiendo de los eruditos de la Ley vemos su pasión por conocer siempre más acercas de las Escrituras.
Jesús sabía perfectamente en qué creía. Pero esto no fue un don de Dios sino fruto de ese hambre por estudiar la Palabra. Y aunque vivamos en el fuego del Espíritu Santo, cuando vengan a querer confundir nuestra fe es necesario que sepamos claramente en que creemos.
Para ello, tenemos que formarnos. Leer, preguntar y estudiar es lo que nos da ese arraigo en la roca. Conocer más de Cristo y su obra redentora, de sus discípulos, de los profetas, no dará conocimiento también de cual es nuestra posición y el plan que Dios tiene para cada uno de nosotros.
Dios nos enseña como pasar las tormentas
En Hebreos 11, que es el capítulo de la fe, vemos la historia de Noé (versículo 7). Este hombre justo, en medio de un ambiente injusto, fue comisionado por Dios para construir un arca y salvar así a su familia y a las especies de animales. Y como dice este pasaje, Noé fue advertido de las cosas que todavía no podían verse.
Aunque no veía la tormenta y los desastres que estaban por acontecer, él decidió prepararse y obedecer al mandato de Dios. Hizo exactamente lo que le fue solicitado y su familia y los animales sobrevivieron al diluvio.
Es tiempo de prepararte espiritualmente, de conocer más de la Palabra de Dios y aferrarte a Cristo como fundamento de tu vida. Aunque veas un mundo de violencia y libertinaje, Dios está cambiando las cosas. Muchos vendrán a la casa de Dios, movidos por una pasión genuina y dispuestos a predicarle a todos los que estén a su alcance.
Debemos, por tanto, edificar con dedicación para que cuando vengan las tormentas, no nos desmoronemos. ¡Dios quiere que vivas de victoria en victoria!
Edifica tu casa para que sea un lugar de paz, restitución y restauración.
Si nos detenemos en el reino animal, vemos que cada especie prepara un lugar especial para reproducirse y morar. Las águilas, por ejemplo, construyen sus nidos en lo alto de las montañas para resguardar a sus crías. Así nosotros debemos construir nuestra vida espiritual sobre la roca, escondidos en la protección de su presencia
Las tormentas son situaciones difíciles que no queremos vivir, pero que vienen y tenemos que atravesar. Y como vienen, también se van. Los problemas también llegan y se van. No tienes que vivir con la sensación de malestar constante, sino que debes afirmarte en el Señor y esperar porque pronto viene la salida.
Tenemos entonces diferentes tipos de tormentas:
Tormenta financiera externa. Puede sorprendernos una situación donde el despido o una estafa nos desestabilice económicamente, pero como bien dice la Palabra: “El justo florecerá como la palmera (Salmo 92:12)”, es decir, Dios quiere que prosperes en todas las áreas de tu vida y también financieramente. Por tanto, te ayudará a encontrar la solución a cada circunstancia.
Tormenta financiera interna. También puede ocurrirnos que el desajuste económico no viene por culpa de otro sino más bien por nuestro desequilibrio financiero. Es vital entender que no debemos gastar más de lo que ganamos. Muchas veces las deudas no son obra de Satanás, sino más bien de nuestra ansiedad por comprar. Dios es un Dios de bendición y prosperidad, pero debemos ser ordenados y responsables en nuestras cuentas. Una buena administración de los recursos recibidos del Señor, te dará la capacidad de maximizar lo que tienes.
Tormenta emocional. Es cuando uno siente que se desmorona por dentro, cuando no puede estar estable y en paz. Por ejemplo, en los hogares cuando en lugar de haber diálogo y respeto, hay insultos, agresividad, disgusto, queja y todo lo que produce heridas tan dolorosas. Dios quiere que nos centremos en edificar nuestra casa donde reine la paz, donde sea un lugar de descanso y armonía. ¡Toda tu familia será bendecida si primero te fortaleces tú sobre la roca que es Cristo!
Tormenta silenciosa. Se da en aquellos lugares donde no hay gritos, ni peleas ni insultos, sino más bien indiferencia. Es cuando se levantan barreras heladas que dividen al matrimonio donde cada uno tiene su vida, sus amistades y comparten solamente el techo.
Tormentas físicas. Cuando alguien se enferma y es allí que tenemos que levantarnos como Jesús en la barca y detener la tormenta. ¡Él tiene poder sobre tu tormenta!
Hay tiempos para disfrutar y hay tiempos para declarar que la victoria viene. Debemos estar seguros en quien creemos.
¡No estás solo peleando tu batalla!
En 2 Reyes 13:14-17 se relata la historia de Eliseo y el rey de Israel. Estaban en medio de una guerra muy difícil cuando el profeta se encontró con el monarca y le dijo que tirara flechas hacia el lado donde acampaba el enemigo. La mano temblorosa del rey, junto a la mano firme del siervo de Dios declarando victoria. Dios le estaba mostrando que enviaba su ejército a sus batallas.
De igual manera, Dios está peleando tu batalla. ¡Florecerás como la palmera y permanecerás firme luego de las tormentas porque estás afirmado en la roca! Aunque no lo notes, hay ángeles a tu alrededor luchando por tu vida. Tal como el rey y el profeta, ¡declara victoria y salvación para tu familia porque pronto lo verás!
Deja atrás esa herida del pasado, ese desengaño, esa humillación (2 Corintios 5:17) y prosigue a la meta que tiene el Señor para ti, tal como lo declaraba el apóstol Pablo (Filipenses 3:12-14). Desecha todo pensamiento de derrota y temor porque lo que Dios tiene dispuesto es supremo. No te quedes en una prisión de dolor. No traigas tu fracaso a tu presente porque ya ha quedado atrás! El Señor hoy te dice que es Él quien hace nuevas todas las cosas!
Preguntas de reflexión:
1- ¿Estás atravesando alguna tormenta?
2- ¿Cómo está tu cimiento? ¿Estas afirmado en Cristo?
3- ¿Para que nos sirve conocer la Palabra de Dios?
4- ¿Estás solo en medio de la tormenta?
¡Qué lindo es ver la lluvia salpicarlo todo… pero que intimidante es ver una fuerte tormenta sacudir una casa! Allí es cuando son bien valorados los cimientos de la vivienda para hacer frente a las amenazas de los torbellinos.
Los buenos cimientos
Para que la casa permanezca, tiene que ser edificada pensando en momentos de tormenta. De igual manera, un cristiano puede ser comparado con esto, cuando se afirma en Jesús como su cimiento firme. Tal como ocurre en la parábola del hombre que edifica su casa, nos encontramos en la vida con dos tipos de personas: Los prudentes y los insensatos.
Los prudentes son quienes edifican su vida sobre la roca, que es Cristo, mientras que los insensatos lo hacen sin mucho esfuerzo y con lo que tienen a mano.
La Biblia dice que Cristo es la roca, el cimiento. Si edificamos la fe basándonos en la experiencia del amor de la salvación y tomamos a Cristo como piedra fundamental, entonces estaremos firmes pase lo que pase.
¡El que lo tiene a Cristo, lo tiene todo! Él es quien llena todos los vacíos y aunque no veamos a nadie a nuestro alrededor siempre estará el Señor a nuestro lado. Tenemos acceso a esta experiencia espiritual de amor pleno. Y aunque vengan desengaños y batallas, siempre en Él tendremos apoyo y sanidad.
Cuando, en el texto de hoy, vemos la tormenta, estamos hablando de la vida misma. Pueden sobrevenirnos problemas y luchas pero si mi vida es edificada en lo espiritual, entonces toda situación que nos toque atravesar pasará y nosotros permaneceremos firmes.
Conocer la Palabra es estar afirmado en Cristo
Para ello es importante conocer bien nuestra roca. En el versículo 28 vemos como la gente se admiraba de cómo enseñaba Jesús. Y recordando lo ocurrido cuando él, siendo de 12 años, se quedaba preguntando y aprendiendo de los eruditos de la Ley vemos su pasión por conocer siempre más acercas de las Escrituras.
Jesús sabía perfectamente en qué creía. Pero esto no fue un don de Dios sino fruto de ese hambre por estudiar la Palabra. Y aunque vivamos en el fuego del Espíritu Santo, cuando vengan a querer confundir nuestra fe es necesario que sepamos claramente en que creemos.
Para ello, tenemos que formarnos. Leer, preguntar y estudiar es lo que nos da ese arraigo en la roca. Conocer más de Cristo y su obra redentora, de sus discípulos, de los profetas, no dará conocimiento también de cual es nuestra posición y el plan que Dios tiene para cada uno de nosotros.
Dios nos enseña como pasar las tormentas
En Hebreos 11, que es el capítulo de la fe, vemos la historia de Noé (versículo 7). Este hombre justo, en medio de un ambiente injusto, fue comisionado por Dios para construir un arca y salvar así a su familia y a las especies de animales. Y como dice este pasaje, Noé fue advertido de las cosas que todavía no podían verse.
Aunque no veía la tormenta y los desastres que estaban por acontecer, él decidió prepararse y obedecer al mandato de Dios. Hizo exactamente lo que le fue solicitado y su familia y los animales sobrevivieron al diluvio.
Es tiempo de prepararte espiritualmente, de conocer más de la Palabra de Dios y aferrarte a Cristo como fundamento de tu vida. Aunque veas un mundo de violencia y libertinaje, Dios está cambiando las cosas. Muchos vendrán a la casa de Dios, movidos por una pasión genuina y dispuestos a predicarle a todos los que estén a su alcance.
Debemos, por tanto, edificar con dedicación para que cuando vengan las tormentas, no nos desmoronemos. ¡Dios quiere que vivas de victoria en victoria!
Edifica tu casa para que sea un lugar de paz, restitución y restauración.
Si nos detenemos en el reino animal, vemos que cada especie prepara un lugar especial para reproducirse y morar. Las águilas, por ejemplo, construyen sus nidos en lo alto de las montañas para resguardar a sus crías. Así nosotros debemos construir nuestra vida espiritual sobre la roca, escondidos en la protección de su presencia
Las tormentas son situaciones difíciles que no queremos vivir, pero que vienen y tenemos que atravesar. Y como vienen, también se van. Los problemas también llegan y se van. No tienes que vivir con la sensación de malestar constante, sino que debes afirmarte en el Señor y esperar porque pronto viene la salida.
Tenemos entonces diferentes tipos de tormentas:
Tormenta financiera externa. Puede sorprendernos una situación donde el despido o una estafa nos desestabilice económicamente, pero como bien dice la Palabra: “El justo florecerá como la palmera (Salmo 92:12)”, es decir, Dios quiere que prosperes en todas las áreas de tu vida y también financieramente. Por tanto, te ayudará a encontrar la solución a cada circunstancia.
Tormenta financiera interna. También puede ocurrirnos que el desajuste económico no viene por culpa de otro sino más bien por nuestro desequilibrio financiero. Es vital entender que no debemos gastar más de lo que ganamos. Muchas veces las deudas no son obra de Satanás, sino más bien de nuestra ansiedad por comprar. Dios es un Dios de bendición y prosperidad, pero debemos ser ordenados y responsables en nuestras cuentas. Una buena administración de los recursos recibidos del Señor, te dará la capacidad de maximizar lo que tienes.
Tormenta emocional. Es cuando uno siente que se desmorona por dentro, cuando no puede estar estable y en paz. Por ejemplo, en los hogares cuando en lugar de haber diálogo y respeto, hay insultos, agresividad, disgusto, queja y todo lo que produce heridas tan dolorosas. Dios quiere que nos centremos en edificar nuestra casa donde reine la paz, donde sea un lugar de descanso y armonía. ¡Toda tu familia será bendecida si primero te fortaleces tú sobre la roca que es Cristo!
Tormenta silenciosa. Se da en aquellos lugares donde no hay gritos, ni peleas ni insultos, sino más bien indiferencia. Es cuando se levantan barreras heladas que dividen al matrimonio donde cada uno tiene su vida, sus amistades y comparten solamente el techo.
Tormentas físicas. Cuando alguien se enferma y es allí que tenemos que levantarnos como Jesús en la barca y detener la tormenta. ¡Él tiene poder sobre tu tormenta!
Hay tiempos para disfrutar y hay tiempos para declarar que la victoria viene. Debemos estar seguros en quien creemos.
¡No estás solo peleando tu batalla!
En 2 Reyes 13:14-17 se relata la historia de Eliseo y el rey de Israel. Estaban en medio de una guerra muy difícil cuando el profeta se encontró con el monarca y le dijo que tirara flechas hacia el lado donde acampaba el enemigo. La mano temblorosa del rey, junto a la mano firme del siervo de Dios declarando victoria. Dios le estaba mostrando que enviaba su ejército a sus batallas.
De igual manera, Dios está peleando tu batalla. ¡Florecerás como la palmera y permanecerás firme luego de las tormentas porque estás afirmado en la roca! Aunque no lo notes, hay ángeles a tu alrededor luchando por tu vida. Tal como el rey y el profeta, ¡declara victoria y salvación para tu familia porque pronto lo verás!
Deja atrás esa herida del pasado, ese desengaño, esa humillación (2 Corintios 5:17) y prosigue a la meta que tiene el Señor para ti, tal como lo declaraba el apóstol Pablo (Filipenses 3:12-14). Desecha todo pensamiento de derrota y temor porque lo que Dios tiene dispuesto es supremo. No te quedes en una prisión de dolor. No traigas tu fracaso a tu presente porque ya ha quedado atrás! El Señor hoy te dice que es Él quien hace nuevas todas las cosas!
Preguntas de reflexión:
1- ¿Estás atravesando alguna tormenta?
2- ¿Cómo está tu cimiento? ¿Estas afirmado en Cristo?
3- ¿Para que nos sirve conocer la Palabra de Dios?
4- ¿Estás solo en medio de la tormenta?

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