sábado, 11 de agosto de 2012

Lección de célula Nº1 de Agosto: “Cómo alcanzar lo que Dios preparó para nosotros”

INTRODUCCIÓN

En Efesios 5:18 Dios nos motiva a buscar siempre el ser llenos del Espíritu Santo, en lugar de detenernos en discusiones y angustias. Es por eso que estamos en el lugar correcto, donde podemos adorar a Dios y aprender de su Palabra para que cada día podamos conocer más de su eterno amor y de lo que tiene preparado para nuestra vida. Es impactante lo que Dios está haciendo en este tiempo. Sin embargo, es solo el comienzo!

DESARROLLO

Dios ha preparado caminos de bien y no de mal. Todos los planes que nuestro Padre Celestial tiene, son buenos. Cuanto más leemos las Escrituras, más comprendemos que siempre Él ha tenido misericordia y propósitos sorprendentes para sus hijos. Es más, aún las tormentas tienen un final de bendición.

Cuando el Señor le dijo a Pablo: “Bástate en mi gracia porque mi poder se perfecciona en tu debilidad” (2 Corintios 12:9), le estaba señalando que las tempestades no se comparaban con la gloria que iba a recibir luego. Y cuando nos referimos a esto, estamos hablando de que el apóstol había sufrido naufragios, hambre, sed, hasta había sido apedreado hasta estar como muerto. Sin embargo, vemos a un Pablo que recibía el renuevo a cada momento, no deteniéndose en los problemas, sino poniendo su mirada en la victoria para seguir siempre adelante.

Detrás de ti hay una gloria tremenda, si te encuentras en alguna tribulación, no olvides que es momentánea y que además ¡no se compara con todo lo que Dios te está por entregar!

A veces podemos sentirnos morir y ver que todo a nuestro alrededor es negativo. No obstante, aún pasando los peores momentos, es cuando podemos encontrar el abrazo de nuestro Padre que nos motiva a confiar en Él y a perseverar. Como decíamos al comienzo, el Señor tiene preparado un gran propósito por delante.

¿Cómo vamos a llegar a lo que Dios tiene para nosotros? Para poder alcanzar todo lo que tiene para nuestra vida es necesario que demos los siguientes pasos:

1) Determinar nuestra posición. Esto es reconocer la necesidad de Dios. Es actuar con humildad sabiendo que solos no podemos lograr todo, sino que necesitamos profundamente de su ayuda. Como en Mateo 8:1-3, donde el hombre con lepra reconoció en Jesús a quien era la única fuente de su sanidad. La clave es reconocernos dependientes de Dios (1 Pedro 5:6). Antes de un irrumpimiento espiritual, siempre hay una dependencia y un reconocimiento de la propia necesidad. ¿Cuál es tu posición? ¿Dependiente y expectante por lo que Dios está por hacer? ¿O tibio, estancado y acostumbrado a la religión? Abraham se había estancado en Harán, sin embargo, cuando Dios le dijo que debía irse de allí, sin dudarlo, tomo a su familia y siguió la promesa. El pecado y el enemigo siempre intentarán hundirte, desanimarte para que pierdas el rumbo a la meta. Es por eso que si te das cuenta que hay áreas en tu vida que tienen que ser renovadas, este es el tiempo. Reconoce tu posición y tu necesidad del Espíritu Santo y prosigue a la meta!

2) Describir nuestro deseo detalladamente. Para poder llegar donde quiero llegar, es necesario conocer con exactitud lo que queremos lograr. Puede darse en lo emocional, lo laboral, lo espiritual, etc.. Y no solo reconocerlo, sino esforzarnos por buscar cómo lograrlo con la ayuda del Señor.

3) Aferrarse a una promesa dada por Dios. Así como dice en Zacarías 4:6, no es con nuestro intelecto ni con nuestra experiencia, sino con el poder del Altísimo! Por tanto, debemos buscar incansablemente cuál es la voluntad de Dios para nuestra vida y confiar en que pronto va a llegar. Cuando recibimos la promesa de Dios, nos mantiene firmes, así como en Lucas 11:13 Dios promete darle de su presencia a quien se la pida, así Él será fiel para cumplir cada una de sus promesas. Y aunque se levanten tormentas, así como lo declara en Génesis 28:15, Dios está contigo dondequiera que vayas!

4) Pedirle a Dios su ayuda para alcanzar ese proyecto, diariamente. A veces podemos ver que otros alcanzan lo que anhelan, mucho más rápidamente de las respuestas que vemos en nuestra vida, sin embargo, Dios nunca llega tarde sino que cada uno debe correr su propia carrera. Por tanto, no te compares, sino busca imitar lo bueno, mantener un corazón limpio y confiado. En Hebreos 4:16 Dios nos motiva a acercarnos a Él confiadamente para recibir misericordia y ayuda en el momento que más necesitamos de su amor. ¡Es tiempo de levantar tu fe!

5) Estar dispuesto a enfrentar gigantes y batallas. Antes de cada victoria, siempre surge un desafío. El Señor le dijo a Josué, que así como había estado con Moisés estaría también con él. ¡Qué tremenda promesa! Sin embargo, cuando miró la tierra que tenía que tomar, estaba llena de gigantes y muros infranqueables. No obstante, Dios continuó capacitándolo y dándole las herramientas para que lograra el proyecto, ya que le dijo que dieran vueltas y lo glorificaran. ¡Así al dar la séptima vuelta, los muros fueron derribados! La batalla que estás atravesando no es tuya sino que es de Dios, por lo cual, es tiempo de confiar y dejarse llevar por su Palabra y avanzar en fe! No le des lugar a las dudas, que son las que te alejan de las promesas. No intentes “ayudar a Dios” sino deja que Él te muestre el camino y dale rienda suelta a la obediencia, al perdón y a la humildad. Y si notas que te resulta muy difícil seguir adelante, busca consejo en alguien maduro espiritualmente y comparte tus cargas y ansiedades porque esto te ayudará a ver la mano de Dios en cada situación.

6) Aprender a vivir un día a la vez. Llegar a la meta, sin duda, no se logra de la noche a la mañana. Un culto poderoso no nos transforma completamente, sino que es necesario que recorramos el proceso de la santidad y la madurez. Esto es todos los días y frente a pequeños desafíos. Vamos siendo transformados de gloria en gloria si le permitimos al Espíritu Santo hacer la obra en nosotros!

7) Mantener la paciencia y la perseverancia. En Habacuc 2:3 el Señor habla de que lo que Dios nos muestre, se realizará en el tiempo señalado, aunque parezca tardar, no deja de marchar hacia su cumplimiento. Por tanto, espera, confía y acciona en pos de la meta puesto que lo que el Señor tiene para ti, vendrá en el tiempo justo. No te detengas en los errores del pasado.. puesto que Dios te ha diseñado para que vayas en pos de lo que está por delante. Así como no tenemos ojos en la nuca, sino en nuestra parte frontal y nuestros brazos están preparados para abrazar lo que viene por delante, disponte a seguir hacia adelante con esperanza y expectativa. No escuches las voces de quienes te quieren desanimar sino presta atención a la voz del Señor que te dice ¡Avanza, yo estoy contigo dondequiera que estés y voy a guiarte, no te soltaré sino que te voy a mostrar el camino! ¡Sobre ti pondré mi mano!

8) Estar unidos en la iglesia, orando unos por otros, sosteniéndonos en la fe y animándonos para llegar a alcanzar todo lo que Dios nos tiene preparado! Eso es lo bueno de tener hermanos ungidos, no tenemos que estar solos; necesitamos congregarnos, pues donde dos o más se junten en nombre de Jesús, allí también reposa su presencia!

9) Pagar el precio. Lejos de ser un tema económico, pagar el precio se refiere con obedecer a Dios, a veces, más allá de nuestros propios intereses. Esto es confiar en su voluntad, y creerle para llegar a la meta que Él ha diseñado para nosotros. Así como Dios declara en 2 Crónicas 7:14, si decides obedecer, si te arrepientes de tus malas intenciones y decides seguir los pasos de Jesús, pronto verás que Dios te sorprende grandemente. Dios presta oído a los que le creen y dependen de su Espíritu. El camino es la humildad y la obediencia a Dios.

CONCLUSIÓN

Dios te está guiando hacia la meta. Pero para llegar a todo lo que ha preparado para ti, es necesario que reconozcas tu posición y entiendas detalladamente tus anhelos. Y para que tus sueños coincidan con la voluntad perfecta de Dios es necesario que le consultes y comprendas cuales son las promesas que tiene especialmente para tu vida. Más allá de lo que se levante, busca primeramente su ayuda y consuelo porque Él está presto a guiarte por la mejor senda. No caigas en ansiedades, que solo conducen a malas decisiones, sino busca sabio consejo para poder vivir un día a la vez. Sobre todo, mantén la paciencia y sigue perseverando porque luego de cada tormenta siempre aparece el sol otra vez. Y aunque aparezcan atajos engañosos, la obediencia y la integridad son las que verdaderamente te conducirán a cumplir tus sueños y los de Dios para ti!

Preguntas de reflexión:

1) ¿Te has detenido a reflexionar cuales son los aspectos a mejorar en tu vida? ¿Qué estás haciendo al respecto?

2) Cuando se levanta un gigante, ¿qué hace Dios? ¿Estás confiando en que tus imposibles son como pan comido para Él?

3) ¿Qué significa pagar el precio? Reflexiona acerca de alguna situación donde has tenido que hacerlo en esta semana.

Año 2012

Iglesia “Casa del Alfarero”

Pastores Walter y Lidia Larroza

No hay comentarios: