Texto: Mateo 8:1-4
INTRODUCCIÓN
¿Cuáles son los mejores tiempos? ¡Los que vienen! En la vida, el estar pensando en el pasado como algo añorado e irrepetible es un ancla que no permite apreciar y estar expectante con lo nuevo que Dios quiere traer en este tiempo y en el que viene. Con Cristo ha comenzado una nueva historia, pues las cosas viejas han quedado atrás. Es tiempo de animarse a creer en cosas mayores!
No hay batalla que no vayas a ganar, si estás rendido ante Dios y tomado de su mano. En la clase de hoy, aprenderemos acerca de un hombre que supo entender quien era el que podía cambiar su historia.
DESARROLLO
En Mateo 8:1-4 es muy interesante ver como en Jesús, se conjugan la enseñanza de la doctrina, de la Palabra de Dios con el poder y los milagros. Cuando en el verso 1 habla de que una multitud le seguía luego de que Él bajara del monte, nos refiere al sermón del Monte (Mateo 5), donde le enseñaba a la gente las bienaventuranzas, los principios y valores que todo cristiano debe atesorar en su corazón. Pero luego de ello, bajó del monte para acercarse a la necesidad de la gente.
Allí se encontraba el leproso de esta historia. Un hombre que, por su enfermedad, al ser diagnosticado “inmundo” por el sacerdote, tuvo que abandonar su trabajo, su familia y todo lo que le pertenecía. A medida que la lepra iba carcomiendo su carne, también iba perdiendo las esperanzas. Y como si esto no fuera suficiente dolor, si transitaba por las calles, para evitar el contagio y guardar a la sociedad, debía ir gritando su condición para que nadie se acercara.
Esta persona nos habla de quien siente que lo está perdiendo todo, que ya no tiene más esperanzas en la vida y por lo tanto, lo único que logra es alejar aún más a quienes ama.
El no de los hombres, no puede detener a los sí de Dios
¿De dónde viene nuestro verdadero socorro? Nuestra esperanza viene de Dios que hizo los cielos y la tierra! (Salmo 121).
Jesús se acercó a la necesidad y este hombre, postrándose le declaró que sabía que podía ser sanada su enfermedad.
Dios quiere librarte de tus heridas, quiere sanar tu corazón y ayudarte a que puedas seguir avanzando. Aunque otros opinen que es imposible una nueva oportunidad, Dios es quien tiene el poder para revertir la maldición en bendición abundante!!
El leproso se encontró con Jesús, quien le dijo: Quiero sanarte. Este es el mensaje de la unción. ¡Cristo es el mismo! Aunque hoy no lo veamos con nuestros propios ojos y no lo podamos tocar, Él no ha cambiado! Dios es nuestro sanador! Él desea restaurar no solo el dolor físico, sino también las heridas del alma. La única condición: la fe. Aunque a veces pueda ser tan fácil, pero tan difícil a la vez, Cristo es el que desea verte limpio de toda dolencia y tiene todo el poder para hacerlo.
Los destinos de Dios, son destinos que se cumplen
En el Libro de Ester, podemos encontrarnos con otro llamativo ejemplo, donde Dios busca llevar a su pueblo a la victoria. Aunque los destinos del enemigo sean de destrucción, enfermedad y depresión. ¡El Señor viene a cambiar tu destino, y el de tu familia para ver sanidad y transformación!
Ester era una joven que había nacido en el destierro. Pertenecía a un pueblo esclavo, como lo eran los hebreos en Persia, en ese momento. Fue entonces cuando el rey celebró una gran fiesta que duró aproximadamente seis meses. Era tal el desenfreno, que el monarca mandó a llamar a la reina Vasti a que, en demostración de su belleza, bailara desnuda frente al resto de los invitados. A lo cual, ella se negó rotundamente y el rey la sacó de su posición.
Tal es así, que el puesto quedó vacante. A partir de ese momento, se comenzó a buscar un reemplazo para la reina y fue así como Ester, una joven esclava, casi sin familia y sin futuro, llegó al palacio.
La cuestión es que, dentro del espacio de la intimidad del rey, se hallaba Amán, un noble que buscaba la manera de destruir y hacer desaparecer de la faz de la tierra al pueblo de Dios. Fue así como Mardoqueo entró en conocimiento de tal malvado plan y se lo hizo saber a Ester, que ya era reina de Persia.
Dios había dispuesto la liberación de su pueblo a través de la vida de una joven. El Señor la había hecho nacer para un tiempo especial.
Tú estás viviendo en un tiempo especial, donde no solo eres lo que los demás ven en ti. Dios te ha hecho nacer en esta generación con un destino, con una razón de ser. Es por eso que te ha dado dones, talentos y capacidades. Aunque haya quien te intente desanimar, el Señor es tu sanador y quien te envía a cumplir maravillosos propósitos.
La sana doctrina y la autoridad
Mardoqueo y Ester sabían que Dios los respaldaría para que ningún enemigo pudiera exterminar al pueblo elegido. El leproso sabía que Jesús podía cambiar su situación. ¿Tú conoces la Palabra? ¿Sabes que Dios quiere bendecirte?
Jesús en Mateo 7:28-29 pasaba tiempo enseñando acerca de la doctrina, y la gente lo admiraba por la autoridad con la que desarrollaba su ministerio. Sin embargo, hoy nos encontramos con quienes no conocen las Escrituras y por lo tanto inventan teorías espirituales sin fundamento.
La Biblia nos enseña que Dios ha creado los cielos, la tierra y al hombre. Sabemos que Adán y Eva tenían todo a su disposición, salvo un árbol del que no debían comer. Fue allí justamente donde la serpiente comenzó con la mentira relativizando todo y afirmando que “no era tan así” lo que había de suceder si se quebraban las reglas. En realidad el enemigo intentaba seducir con ganancia cuando solo iban a conseguir pérdidas. Así es la tentación, parece bueno pero mata.
La sana doctrina es entender quien es el hombre y quien es Dios. La humanidad fue creada sana, pura y sin maldad; pero en su libre albedrío eligió el camino de la rebeldía y poco a poco el dolor, la muerte y la enfermedad comenzaron a avanzar contaminándolo todo. Todos hemos nacido con esa raíz de pecado que podemos erradicar si nos entregamos a nuestro Creador.
Sin embargo, la historia termina con un final feliz ya que Jesús, en su eterno amor vino para librarnos de la esclavitud del pecado trayendo perdón y salvación. Él vino a rescatar lo que se había perdido para que volvamos a disfrutar de la comunión con nuestro Padre Celestial como en el comienzo.
Esa es la doctrina en la que creemos. Jesús es Dios y vino a librarnos para que hoy, todos los que creen y lo reciben disfruten de la plenitud del Espíritu Santo en sus vidas.
El mismo que venció a la muerte y a las potestades de las tinieblas, en la cruz, va a retornar para buscar a los que le siguen! Jesús viene pronto y el gran avivamiento que ya se está sintiendo, es un anticipo de lo que va a ocurrir.
Así como el hombre de esta historia, decidió postrarse ante Jesús, lo cual significa adorar, rendirse, humillarse. Así Dios espera que dejemos de lado el orgullo para realmente darle el lugar que se merece en nuestro corazón. Tal como dice la Escritura en 2 Crónicas 7:14, si buscamos rendirnos ante Dios, entonces Él oirá nuestro clamor y traerá sanidad!
CONCLUSIÓN
Hoy Dios se está acercando a tu necesidad. Así como con el leproso que luego del toque de Jesús pasó de ser despreciado por la sociedad a retornar a su vida normal, así también tu vida puede ser transformada. Solo ríndete ante su presencia y clama por un milagro. Él puede y desea traer bendición a tu necesidad.
Preguntas de reflexión
1) ¿Cuáles son los “no” que estás experimentando hoy en tu vida? ¿Puede Dios cambiar esa situación?
2) ¿Qué dos cosas mostraba Jesús al ministrar a la gente?
3) En tu vida cotidiana, ¿buscas aprender cada día más de la Palabra de Dios y experimentar su poder?
4) ¿Qué puedes rescatar del ejemplo de la fe del hombre que fue sanado de su lepra?
Año 2012
Iglesia “Casa del Alfarero”
Pastores Walter y Lidia Larroza

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